jueves, 15 de agosto de 2019

Llegada para mí la hora del olvido




Franco parece siempre agotado como tema, pero no es infrecuente que cada cierto tiempo afloren en las librerías nuevos tomos (de orden histórico o literario) donde se nos muestran nuevos datos u opiniones sobre su figura humana o política. Es el caso de la novela Llegada para mí la hora del olvido, de Tomás Val, que trata de explicarnos las ideas y los sentimientos de Francisco Franco desde dentro del personaje.
Un editor (al que sin problemas identificamos con José Manuel Lara) le pide que escriba sus memorias, y este borrador inconcluso e imposible es el que Tomás Val deposita en nuestras manos. ¿Resultado histórico? La condena de Carmen Polo como mujer horrenda, frígida y sanguinaria, que todo lo trastocó y lo enmierdó. ¿Resultado literario? Una pieza bonita, donde las indagaciones psicológicas, aunque estén adobadas de “dictadorismo hispanoamericano”, se presentan robustas y bien trazadas. Todo suena en estas páginas a lo “ya sabido”, pero se lee con cierto interés.
Tres frases quiero extraer del volumen, para dejarlas aquí: “La verdad no es jamás necesaria en política”. “¿Dónde iríamos a parar si se tuviesen en cuenta todas las opiniones? ¿Qué bandazos habría dado la historia si se hubieran escuchado todas las voces disonantes?”. “Siempre nos equivocamos con los muertos”.

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