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lunes, 26 de diciembre de 2022

El canto de la juventud

 


Me acerqué hasta la narrativa de Montserrat Roig en el verano de 2019, gracias a su novela La voz melodiosa; y ahora realizo una segunda visita, centrada en el mundo del relato: El canto de la juventud. El resultado vuelve a ser espléndido. La escritora barcelonesa, manejando una prosa lírica y seductora, me ofrece en sus páginas la historia de Zelda, una anciana que vive sus últimas horas en un hospital y recuerda un apasionado encuentro sexual de su mocedad (“El canto de la juventud”); la triste experiencia de Maria, que enviuda en circunstancias harto pintorescas (“Amor y cenizas”); el modo cruel y sangriento en que encuentra la muerte Biel, hijo de una tabernera (“A salvo de la guerra y de las olas”); el fervoroso amor a contracorriente que iluminó la vida de una mujer casada (“Mar”); o (no agotaré el catálogo de los argumentos) la amarga narración sobre unas tumbas perdidas y anónimas de la guerra civil de 1936 (“Madre, no entiendo a los salmones”).

Son relatos de gran poder hipnótico, en los que el lenguaje elusivo desempeña un papel primordial, y donde los matices de cada vocablo, lejos de resultar baladíes, aquilatan el núcleo de cada historia, adornándola con las aristas exactas y el color necesario. Para leerlos despacio y en silencio.

martes, 16 de julio de 2019

La voz melodiosa



Qué magnífica narración acabo de terminar. Se trata de la novela La voz melodiosa, de Monserrat Roig, traducida por José Agustín Goytisolo (Plaza & Janés, Barcelona, 1987). Es la historia de un chico feísimo al que su abuelo (un rancio hidalgo catalán) mantiene en su casa barcelonesa, escondido, creando para él un universo perfecto de sabiduría, profesores particulares y ternura (canalizada a través de la sirvienta Dolors). Cuando por fin el muchacho se hace adulto y sale camino de la universidad, el mundo estalla en su mente: los estudiantes izquierdistas, la represión del dictador Francisco Franco… y el amor, en tres de las páginas más hermosas que yo he leído con ese tema (159-161).
El final de la novela, de una concisa y tibia languidez, me ha encantado.
No me cabe la menor duda de que volveré a Monserrat Roig.
Apunto cuatro frases que he subrayado en el libro: "(La poesía es) el arte que más gente vanidosa y menos maestros produce". "La tristeza y la locura acostumbran a hacerse compañía". "Dios es el principal huésped del infierno". "El amor absoluto es siempre un amor equivocado".