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domingo, 18 de marzo de 2018

Soy tú




Joaquín García Box es alguien especial. Muy especial. Este hombre que ama el teatro y el baloncesto, que se involucra con las fiestas de moros y cristianos, que se ha acercado al mundo templario y que estudió arquitectura técnica, se caracteriza por una voluntad tenaz de aprender cada día más cosas en el mundo de la escritura. Hace unos años descubrió que tenía ganas de contar historias, de poner por escrito aquellos argumentos que le martilleaban la cabeza, y un buen día se animó con Los 96. Luego dejó que el humor empapara sus páginas y nos relató las aventuras de Santa Claus en la Villa Olímpica. Y un poco después se animó con los relatos, variopintos y sorprendentes, que aparecen en De cofres, virtudes y otros pecados.
Pero como las locomotoras no se detienen así como así, en la Navidad de 2017 se ha descolgado con una novela cuántica, compleja, tentacular y llena de guiños y laberintos, que lleva por título Soy tú y para la que el artista Álvaro Peña planeó una impactante imagen de cubierta.
El resultado son 350 páginas en las que ustedes deberían sumergirse, para ver si son capaces de desentrañar las propuestas novelescas del autor murciano. Lean la contraportada y después, sin dejar que el miedo los paralice, tomen aire con fuerza y adéntrense en el libro. No es una novela fácil, sépanlo. No es una novela convencional. Es un texto exigente, pero les aseguro que la experiencia les va a parecer muy llamativa.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

De cofres, virtudes y otros pecados



Escribir un libro de cuentos es una operación que no todo el mundo es capaz de ejecutar con elegancia, porque cada una de las historias que se cobijan entre sus tapas exige una concentración y un tono, una música y una arquitectura, un aroma y un ritmo. No son atributos fáciles.
Joaquín García Box acaba de publicar su primer volumen de este género, que lleva por título De cofres, virtudes y otros pecados, donde nos coloca ante los ojos una ambiciosa serie de propuestas narrativas que sitúa en diferentes épocas y diferentes lugares del mundo, en un despliegue de musculatura imaginativa que se antoja admirable y que nos llevará desde los páramos bíblicos hasta los gélidos paisajes del Polo Norte, desde el Antiguo Egipto hasta la Rusia del siglo XIX, desde Noé hasta Rasputín. Viajando por sus páginas nos irá proponiendo historias de espadas mágicas, venganzas atroces, misterios escondidos en viejas matriuskas, herederos al trono faraónico que llevan su homofobia hasta el extremo de atentar contra alguien de su propia familia o ancianos inuit que relatan antiguos episodios para sus nietos.
Súmese a todo esto los deliciosos poemas que Juana Fuentes compone para acompañar a los relatos y las ilustraciones de José Juan García Box y Alicia García Marín, que terminan de redondear la propuesta.
Un despliegue de sorpresas, humor y estupenda prosa que afianza al escritor con este tercer libro y que lo sitúa en una ascendente línea literaria digna de aplauso.

lunes, 25 de agosto de 2014

Santa Claus en la villa olímpica



Joaquín García Box parece haber llegado al mundo de la literatura, ante todo, para sorprender. De buenas a primeras, y con más de cincuenta años consignados en el DNI, este arquitecto técnico se dejó caer con una propuesta tan voluminosa como llamativa, Los 96, una historia de ángeles y profecías mayas. Y ahora, en el año 2014, descarga ante nuestros ojos las casi quinientas páginas de Santa Claus en la villa olímpica, donde cambia el rumbo de su narrativa para pasar de lo apocalíptico al humor, de lo religioso a lo laico, del disparate místico al disparate imaginativo. Y la verdad es que el resultado ha sido notable.
Centrémonos en la figura de su protagonista. Se llama Agripino Aliaga Anónima. Su padre es un gandul alcohólico y su madre una extranjera de la que no tiene más noticia. Es un niño no demasiado alto (de adulto medirá un metro cincuenta y ocho) y con unas hambres insaciables (llegará a los ciento cincuenta kilos, como resultado de sus pantagruélicas ingestas). Su vida erótica se inicia con masturbaciones preadolescentes (inspiradas en la voluptuosa madre de su amigo Pencho) y se concretará sólo con una mujer: Agustina, dulce, preciosa y en silla de ruedas, amén de seguidora de Kiko Argüello. Entre sus amigos destaca Basti (que ingresará en la Legión y será secuestrado por los talibanes iraquíes), Fulgencio (propietario de un pene descomunal y de una fuerte vocación religiosa, que le llevará al seminario), Charli (obsesionado con la idea de ser marqués) y Pascual y Lucía (promotores de un espectáculo de horror en el que Agripino actuará de Santa Claus Predator). Su máximo vicio han sido, desde la infancia, los cigarrillos; y en su madurez le germina en la cabeza una idea: lograr que el tabaco obtenga la consideración de deporte y, por tanto, acumule opciones para ser reconocido como disciplina olímpica.
Como es evidente, las mejores páginas de esta obra son aquellas que se centran en las vetas humorísticas. Así, cuando Joaquín García Box retrata a una familia franquista y nos explica que en ella «el nombre de Carrillo era detestado hasta tal punto que toda palabra que comenzase por las letras Ca estaba abolida del diccionario de esta familia a excepción, claro está, de castración, catequesis y el catecismo» (p.184); o la hilarante escena en la que se reproduce el diálogo entre Agripino, vestido de Santa Claus, y un guarda de seguridad, que le niega el acceso a unos grandes almacenes (páginas 301-306); o la descacharrante enumeración de finalistas de su certamen nicotínico, con sus respectivas habilidades y rarezas (páginas 403-409).

Sumemos a todo esto —que ya sería bastante para repletar una novela— un nutrido grupo de referencias literarias y cinematográficas, personajes de la actualidad, sugerentes escenas de sexo (en las que el alcohol, el tabaco y las drogas se introducen para potenciar el placer de los participantes) y alusiones a sucesos de los últimos años (corrupción política, urbanismo fraudulento, pérdida de ideales, dinero fácil en negocios turbios, invasiones militares de dudosa legalidad) y obtendremos una novela de gran fluidez, con la que Joaquín García Box da un paso adelante en su trayectoria. ¿Qué puede ser lo siguiente que entregue a la imprenta? Sólo él lo sabe. Pero seguro que se toma un largo período de reflexión y escritura para perfilarlo.

miércoles, 10 de julio de 2013

Los 96



Estamos en el monasterio de Santa María de Poblet, en Tarragona. En concreto, el día 21 de diciembre de 2012, justo la fecha en que ciertas profecías mayas anuncian un acontecimiento cósmico de incalculable importancia. Noventa y tres figuras angélicas esperan allí la llegada de tres compañeros que andan aún rezagados y sin los cuales no pueden efectuar la ceremonia que preparan. El primero de los ausentes es Yelaiel, y se encontraba dentro del cuerpo de un hombre llamado Marcelo, compañero del mendigo Horacio; el segundo es Amael, y ha pasado los últimos tiempos dentro de Valentina, una chica que ha sufrido atrocidades sexuales por parte de una energúmenos paramilitares en las inmediaciones de Kosovo; el tercero es Menadel, que ha vivido dentro de una sanadora nepalí... De pronto, la narración de Joaquín García Box da un salto y nos retrotrae hasta el momento en que se produjo la crucifixión de Jesús de Nazaret (episodio que ocupa las páginas 207-232 y que destaca por su singular belleza descriptiva) y se nos cuenta que tres arcángeles acuden a su lado para informan al Hijo de Dios acerca de un hecho que sucederá en 2012, para el que es imprescindible su concurso.
Tras todos estos preámbulos, formidablemente minuciosos, la acción se sitúa ya en el siglo XX, girando alrededor del misterioso cataclismo que sobrevendrá en la citada fecha prevista por los mayas... ¿Qué es exactamente lo que va a ocurrir entonces? ¿El fin del mundo? ¿Un “cambio de ciclo”? Facilitar la respuesta a los lectores sería arrebatarles parte del encanto de esta obra; y jamás me permitiría esa vileza. Sí diré que se preparen para encontrarse en sus páginas con George W. Bush, presidente de los Estados Unidos; con el papa Juan Pablo II; con un misterioso texto llamado por muchos El Evangelio de Tobías; con un falso cardenal que se infiltra en el Vaticano; con varias muertes terribles; y con no pocos enigmas que se van deslizando en la lectura con calculada sagacidad. La emoción de la lectura está plenamente garantizada, pueden creerme.

Pero no quiero anticiparles nada más del libro, así que me limitaré a decir que es una interesante primera novela del autor. Una muy interesante primera novela, en realidad. Esperaremos con interés su siguiente producción, a ver qué nos depara.