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martes, 20 de febrero de 2024

Abierto para fantoches

 


Seis relatos breves se reúnen en el trabajo Abierto para fantoches, donde la zaragozana Patricia Esteban Erlés nos acerca a escenas protagonizadas siempre por personajes fantasmales (en sentido físico o figurado), a los que se nos invita a conocer y acaso a entender: una vecina inesperada, que altera el pacífico hogar de la aburrida señora Gutiérrez; una niña que dicta a su gemela las atrocidades que debe cometer, y cuyas consecuencias deberá arrostrar; un popular locutor radiofónico que, una vez muerto, decide realizar su última llamada; tres amigos impresentables, puestos hasta arriba de coca y alcohol, que deciden burlarse de una chica poco agraciada; una esposa indefinible, borrosa y rodeada de silencio, que desaparece de forma brusca; o el amante shakespeareano de una bella viuda que comienza a acercarse peligrosamente a la madurez.

El resultado es un interesante opúsculo, con momentos memorables, que en el año 2008 fue publicado por la Diputación provincial de Zaragoza tras haber sido galardonado con el XXII Premio de narrativa Santa Isabel de Aragón, reina de Portugal.

viernes, 23 de septiembre de 2022

Ni aquí ni en ningún otro lugar

 


La propuesta que nos lanza Patricia Esteban Erlés en su colección de relatos Ni aquí ni en ningún otro lugar (Páginas de Espuma, 2021) es tan curiosa como, sin duda, interesante: de un lado, reinterpretar algunos cuentos tradicionales, que son mirados aquí desde otro ángulo, para extraer de ellos lecciones distintas (lo podemos observar en “El buen dormir”, que es una reinvención de La Bella Durmiente; o en “Primer día”, que reformula la historia de Hansel y Gretel); del otro, aquellas historias en las que la escritora zaragozana nos propone temas más actuales y quizá más personales. Ambos bloques son muy hermosos, porque en ellos atiende con la misma preocupación e idéntico mimo al aspecto verbal de sus narraciones: el vocabulario siempre impecable, la sintaxis poderosa y fluida.

Si tuviera que decantarme, me inclinaría por relatos como “El ogro” (donde se juega con el terrible misterio que encierra a veces el pasado de las personas que más cercanas tenemos), “Los gatos de Angeline” (un estupendo relato donde los felinos y las ratas esconden metáforas de poderosa textura, que el lector tiene que desentrañar), “Neverland” (esa madre inmadura, drogadicta y alocada, que está a punto de arrastrar a sus hijos por un tobogán tenebroso) o “Madre” (sin duda, el cuento más estremecedor que recuerdo haber leído en mi vida sobre la pérdida de un hijo al nacer).

Presentados en un formato de tapa dura, no muy usual en el sello Páginas de Espuma, las dieciséis historias de Ni aquí ni en ningún otro lugar contienen un buen número de perlas literarias, que maravillarán al lector más exigente.

Léanlo.

lunes, 3 de mayo de 2021

Azul ruso


De vez en cuando me gusta encontrarme con libros que, saliéndose de los cauces más o menos trillados, me ofrecen propuestas literarias distintas. Y es evidente que Patricia Esteban Erlés ha cumplido esa misión en su libro de relatos Azul ruso (Páginas de Espuma), un volumen que llegó a ser finalista en el premio Setenil del año 2010. La autora de Zaragoza, lejos de plegarse a moldes clásicos, inventa formatos más creativos, juega, se aventura, se arriesga. No se refugia en sólidas estrategias sedimentadas por la tradición, sino que dibuja su propio espacio y lo dota de colores únicos. Frente a Newton (permítaseme la broma), la mecánica cuántica.

Partiendo de esa posición de pirueta y funambulismo podría haber edificado una obra “moderna” (esto es, fulgurante y rápidamente vieja, explosión y ceniza), pero ha conseguido algo más difícil: unas narraciones sólidas, aplomadas, con aire de eternidad, en las que nos ofrece segmentos de vidas inolvidables para el lector. Nos llena los ojos con trabajadores de tanatorio, dependientas tristes, exparejas a las que se ha olvidado de manera imperfecta, pluriempleados que descubren con languidez la infidelidad de su esposa, viajeros que perdieron a su familia en un accidente aéreo, mujeres de nombre borgiano que convierten a los hombres en gatitos indefensos, drogadictas que esperan con ansiedad una llamada de teléfono, profesores que han abandonado su vida conyugal y comienzan a lamentarlo, superhéroes cansados o mujeres que siempre se han sentido inferiores a su hermana.

Habilidosa y dueña de unos magníficos recursos verbales, Patricia Esteban Erlés, creadora de charcos que “tartamudeaban nubes” (he subrayado dos docenas de hallazgos literarios de ese esplendor), me ha convencido plenamente. Repetiré.