Presentar
a C. S. Lewis y sus historias de Narnia al público español es tan innecesario
como absurdo: los miles de lectores que han devorado sus libros y los millones
que han abarrotado las salas cinematográficas para ver las películas que se han
adaptado desde ellos conocen las excelencias de su fantasía demasiado bien como
para que se les importune con detalles accesorios o repetitivos. Todos hemos
disfrutado alguna vez con las aventuras que Edmund, Peter, Susan y Lucy
protagonizan en el mundo mágico de Narnia. Y en esta nueva entrega volvemos a
encontrarnos con ellos.
Los
cuatro hermanos están ahora en una estación de ferrocarril, cargados de baúles
y cajas de juegos, cuando de pronto, sin previo aviso, una fuerza mágica tira
de ellos y los devuelve al reino prodigioso del que una vez fueron reyes.
Pero las
cosas han cambiado bastante. Miles de años han transcurrido, y el recuerdo de
sus nombres y proezas se ha convertido en leyenda popular en la remota isla,
dominada por un conflicto bélico de enormes proporciones: el príncipe Caspian,
legítimo heredero del trono, es apartado del mismo por un usurpador llamado
Miraz, que se ha rodeado de un ejército para consolidar su posición. Los seres
de la naturaleza (árboles, faunos, animales parlantes) se alían con Caspian,
pero otras fuerzas no menos poderosas eligen apoyar a Miraz, e incluso invocar
a la Bruja Blanca (a quien los cuatro chicos protagonistas derrotaron en un
episodio anterior).
¿Qué
ocurrirá cuando se enfrenten las dos facciones? ¿Qué misterioso juego de
fuerzas emergerá a la luz? ¿Quiénes saldrán al fin victoriosos de tan fabuloso
choque?
De la
traducción de este libro de Lewis (publicado originalmente en 1951) se ocupa
Gemma Gallart y de las ilustraciones del volumen Pauline Baynes.

