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sábado, 17 de enero de 2026

Cuentos mitológicos y otros relatos


 

A finales de 2022, de forma azarosa, llegó a mis manos el hermoso libro de Elena Prado-Mas que se titula Nueve cuentos republicanos (https://rubencastillo.blogspot.com/2022/11/nueve-cuentos-republicanos.html), que me resultó tan agradable y tan convincente que, un tiempo después, repetí con El testamento de Cervantes (https://rubencastillo.blogspot.com/2024/06/el-testamento-de-cervantes.html). Así que cuando se aproximaba la fecha en que Papá Noel visita mi casa le incluí en la lista de peticiones el volumen Cuentos mitológicos y otros relatos, que apareció generosamente bajo mi árbol navideño la mañana del 25 de diciembre. Vuelve a ser (gracias sean dadas al Cielo) una maravilla narrativa.

En la primera parte del tomo, la escritora madrileña explora nueve historias de inspiración clásica, pero ambientadas en el mundo actual: un pianista que ejecuta cierta partitura de Chopin para que su amada Eurídice regrese del mundo de las tinieblas hospitalarias; un polémico e inescrupuloso presentador televisivo que se llama Acteón y que se ve envuelto en una telaraña tan repugnante como las que él mismo ha utilizado para aumentar las audiencias de su programa; un joven universitario llamado Apolo que pierde a la persona amada y que la recupera de un modo imprevisto; la amarga experiencia por la que tiene que pasar la ingenua veterinaria Leda en una fiesta organizada por su empresa; los ardides de Ariadna para que su hermano deforme participe junto a ella en un show televisivo y, luego, la ayude a conquistar el amor de otro de los concursantes; o las relaciones imposibles entre una profesora universitaria y un joven exalumno.

Este primer bloque de historias es majestuoso y brillante, pero no menos conmovedores resultan los relatos del segundo, donde nos encontraremos con poetas purísimos que no se dejan inquietar por las mieles de la gloria, con unas clases de preparación para el parto que oscilan entre el humor y la estafa, con juegos infantiles que se convierten en emblemas del amor eterno o con curiosas piruetas cervantinas, como la que cierra el tomo.

¿Me permiten un consejo? Les sugiero que lean este libro en 2026. Es una obra espléndida, por su lenguaje, por su técnica compositiva y por sus argumentos. La voz narrativa de la autora alcanza un esplendor sereno, que encandila y convence siempre. Ya saben que en este blog comprometo mi palabra (puedo equivocarme, pero nunca mentirles) sugiriéndoles solamente las obras que entiendo mejores. Los Cuentos mitológicos y otros relatos de Elena Prado-Mas pertenecen a ese grupo.

martes, 4 de junio de 2024

El testamento de Cervantes

 


Comenzaré declarando que, como lector, suelo sentir escaso afecto por los prólogos, que me aburren cuando son encomiásticos (esos escritores que actúan como padrinos de la criatura recién nacida), me irritan cuando son paternalistas (esos autores pretenciosos que nos dibujan los carriles por los que debemos conducir, para un mejor provecho, la inminente lectura de su obra) y me paralizan cuando son torpes (rasgo estilístico que he descubierto más veces de las que quisiera recordar). Como es lógico, existen también piezas que, por su brillantez, escapan a esta taxonomía: aduciré como único ejemplo paradigmático el de Jorge Luis Borges. Pues bien, el volumen de relatos El testamento de Cervantes, de la madrileña Elena Prado-Mas, se abre con uno de los prólogos más hermosos y más brillantes que he leído en mi vida. Lo voy a repetir, para que no se despiste nadie: uno de los prólogos más hermosos y más brillantes que he leído en mi vida. Y las nueve historias que se alinean después, para alegría de lectores, continúan con ese mismo tono de elegancia literaria, que se mantiene hasta la última página.

Pueden comprobarlo en “El lego”, donde un conocido juego infantil se convierte en la columna vertebral de un relato inquietante, que en sus líneas finales alcanza su apoteosis triste. Pueden comprobarlo en “La capilla de San Isidro”, donde un profesor que está corrigiendo exámenes se adentrará por un sendero imposible, tan turbador como terrorífico. Pueden comprobarlo en “El interfono”, donde un artefacto pediátrico parece conducirnos hacia un territorio paranormal. Pueden comprobarlo, en fin, en historias que nos hablan de miedos atávicos (“La piscina”), de fascinaciones reanudadas (“Arcoíris circular”), de pájaros justicieros (“La cuesta de Moyano”) y hasta de reuniones dominadas por el sentido del humor (“Junta de evaluación”). Y, por favor, por favor, compruébenlo en esa maravilla que cierra el tomo y que pone ante nuestros ojos un episodio centrado en la figura de don Miguel de Cervantes, donde se nos habla de amistad, amor y defensa de la cultura.

Un libro magnífico. Magnífico de verdad. Lleno de literatura auténtica, de la que no envejece, de la que nos hace sonreír y cabecear, de la que permite que la luz entre por la ventana. Memorable.

lunes, 7 de noviembre de 2022

Nueve cuentos republicanos

 


Muchas han sido (y son) las repúblicas que han existido a lo largo de la Historia, aunque inevitablemente cuando leo en la cubierta de un libro el rótulo Nueve cuentos republicanos tiendo a pensar de inmediato en el régimen político que la guerra civil española de 1936 desbarató. Así que al coger este libro de relatos de la madrileña Elena Prado-Mas (Baile del Sol, 2021) imaginé que se trataría de cuentos ambientados en la época previa a la rebelión militar del 36. Pero no es así: la riqueza de épocas y países que la autora nos propone es tan amplia y tan absolutamente fascinante que el lector descubrirá allí historias ambientadas en los primeros años del siglo XX (1911) o en su mitad (1958), pero también en el siglo XXI (2003, 2013, 2019); e incluso en épocas remotas (como la Roma de Julio César) o en lugares imaginarios (el mundo de Star Wars).

Convincente en el manejo de los mecanismos narrativos (sabe medir los tiempos y dibuja con notable pericia a los personajes), la autora del libro consigue una obra donde burbujean temas tan variados como el espiritismo, la preparación de un crimen, el desencanto de una adolescente que descubre que su novio es simpatizante de Vox o el inicio de un amor desigual entre una alemana y un chico madrileño; y donde los protagonistas ficticios comparten estrellato con Federico García Lorca, Benito Pérez Galdós o Emilia Pardo Bazán, que son convertidos en personajes en varias de estas propuestas. Además, Elena Prado-Mas consigue crear bellas atmósferas melancólicas, que capturan de inmediato la atención (y la emoción) de los lectores.

Si me pidieran que eligiese uno de los textos para integrarlo en una antología, creo que me decantaría por “Año 1932. Los dos Federicos”, aunque tampoco se me escapa la contundente perfección de “Año 1958. Lecciones de Astronomía”. Pero si me pidieran que eliminase uno de los nueve relatos del libro lo tendría mucho más difícil: todos mantienen un hermoso nivel literario y se vertebran entre sí para conformar un volumen, créanme, estupendo.