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domingo, 1 de julio de 2018

Las cuevas y sus misterios



¿Por qué nos producen tanta fascinación las grietas, las cavernas, los espacios oscuros que se esconden en las montañas, en los desiertos, en el fondo de los mares? ¿Por qué tantas personas se han sentido impulsadas a penetrar en ellas, poniendo incluso en peligro sus vidas? El investigador Juan Gómez, ganador del III Premio Enigmas con este libro que ahora publica el sello Luciérnaga, trata de explicarnos sus ideas al respecto. Y lo hace con un recorrido francamente espectacular por las cuevas de todo el mundo y por los mil usos y misterios que las mismas esconden, que nos llenan de asombro por su variedad.
Este paseo comienza, como es lógico, en las cuevas del Paleolítico, decoradas con dibujos cuyo significado aún no ha sido resuelto por la ciencia, y que a veces esconden imágenes pintadas en zonas de acceso casi imposible. Nos lleva también hasta cuevas relacionadas con el pensamiento religioso en todas las culturas del mundo, incluidas Lourdes o Fátima; pero igualmente a aquellos sitios que se erigen en portales de acceso a lo demoníaco, como el volcán Masaya, las cavernas que conducían al Xibalba de los mayas, la cueva del Diablo en Salamanca o la entrada del Averno que descubrió el arqueólogo norteamericano Robert Paget cerca de Nápoles en 1960.
Igualmente nos conducirá hasta Islandia, para contarnos con todo detalle la tenebrosa vida de Axlar-Björn, único asesino en serie en la historia de su país, cuya hacha (considerada maldita por los lugareños) anda oculta en una cueva, sin que nadie haya sido capaz de encontrarla desde el siglo XVI. O nos aproxima hasta lugares donde se celebraron ritos iniciáticos de estirpe masónica o incluso horrendos sacrificios humanos. O nos lleva hasta las cuevas sumergidas de Orda (Rusia) o los fascinantes agujeros azules que se localizan en los mares de China, entre otros lugares del mundo. O nos refiere leyendas sobre tesoros que, desde Granada a Las Hurdes, se encuentran escondidos en cuevas, según rezan las creencias populares.
Alejándose en todo momento de las exageraciones y de la afectación mistérica, Juan Gómez se preocupa de aducir siempre opiniones de expertos académicos, datos numéricos contrastados e interpretaciones lo más sensatas posibles, esquivando la tentación de lo fantástico. Eso convierte este volumen en una obra realmente memorable, que merece ser leída por su rigor y por sus sorprendentes informaciones.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Ooparts



A las personas que no sienten curiosidad por el mundo de los misterios arqueológicos o que no conocen muchos detalles acerca de sus asombrosos meandros, el término “ooparts” les sonará a chino. Por tanto, convendrá que lo definamos de la forma más simple posible: un oopart en un objeto que, por su asombrosa textura, forma o utilidad, choca con su entorno de un modo flagrante y constituye una anomalía histórica sin explicación. Algo así como descubrir una tablet o unas gafas en un estrato del mesozoico. Los investigadores Juan José Sánchez-Oro (Madrid, 1970) y Chris Aubeck (Londres, 1971) acaban de publicar en el sello Luciérnaga un volumen donde se ofrece abundante información acerca de algunos de estos ooparts.
En la obra se realiza una selección muy cuidadosa de los más célebres, como por ejemplo ese perfecto ejemplar de trilobites que se conserva con una inesperada “huella de zapato” encima; el martillo que se encontró incrustado en una roca del Cretácico; el mapa de Piri Reis, donde aparece dibujada la costa de América antes de que Colón llegase allí; la imposible convivencia de huellas humanas y de dinosaurios en estratos antiguos fosilizados del río Paluxi (en los Estados Unidos); las inauditas figuras de Acámbaro, que representan a algunas especies de dinosaurios en una época en que los indígenas mexicanos ignoraban su existencia; las célebres calaveras de cristal que terminaría popularizando el cineasta Steven Spielberg en una de las aventuras de Indiana Jones; el complejo mecanismo de Antikythera, donde las ruedas dentadas se ensamblan entre sí de un modo enigmático y prodigioso; la losa sepulcral de Palenque (Yucatán), en la que parece contemplarse con nitidez a un astronauta subido en su nave... Los fenómenos extraños y los objetos inexplicables se ordenan y comentan con todo lujo de detalles en este libro.
Pero lo más sorprendente del asunto es que los autores, lejos de dejarse llevar por la típica parafernalia esotérica (que mancha y vuelve ridículos tantos volúmenes infumables de este género), van desmontando uno a uno todos los ooparts, encontrándoles en un 90% de los casos una explicación plausible con razones históricas, artísticas o científicas. No se trata, en absoluto, de negar la existencia de fenómenos u objetos inexplicables, sino de insistir en que para dar por bueno un oopart “deberíamos contar con pruebas de calidad. Lo contrario obliga a caminar siempre por el peligroso alambre de la pura especulación o la libre interpretación, donde acostumbran a pasear, también, muchos funambulistas de la verdad” (página 111).

La parte final del tomo me ha parecido especialmente llamativa, porque muestra ejemplos de ooparts que, no siendo tan conocidos, desafían aún las explicaciones ofrecidas por el siglo XXI, como ese pilar de hierro de siete metros de altura que se yergue en las inmediaciones de Nueva Delhi desde hace mil años y que no presenta signo alguno de oxidación; o ese acero de Damasco cuya composición química ha sido un auténtico quebradero de cabeza para los especialistas durante centenares de años; o el misterioso vaso de Licurgo, que no ha sido explicado sino muy recientemente, gracias a la nanotecnología. ¿Cómo es posible que personas de hace siglos, con unos conocimientos técnicos que suponemos rudimentarios, pudieran concebir y llevar a la práctica esos objetos inigualables? Libros como éste nos ayudan a mantener la mente siempre abierta.