Hay
pocas cosas más satisfactorias en el mundo que estar atrapado por una pasión
noble. Y si esa pasión, además, te sirve para refinar tu gusto, incrementar tu
cultura, enriquecer tu tiempo y ensanchar tu alma, es probable que sientas la
necesidad de compartir con las demás personas tu entusiasmo. Eso explica que se
redacten y se publiquen volúmenes como esta maravilla de Pascual Vera Nicolás, El
cine en la educación de los españoles, que editaron conjuntamente la UNED y
Editum.
En
sus páginas no solamente se analiza la importancia capital que el cine tiene
desde hace décadas en la conformación de nuestras vidas (nuestras referencias
visuales, nuestros ídolos, nuestros modelos de comportamiento, incluso algunas
de nuestras frases), sino el papel imprescindible que desarrolla en nuestros
hábitos, nuestra forma de pensar. Y como el autor es consciente de que no puede
existir “ninguna cinematografía que pueda dar la espalda totalmente a la
realidad en la que ha sido generada” (p.25) se sumerge en un impresionante
ejercicio de análisis que conecta películas y elementos sociológicos de la
España de las últimas décadas. Recurriendo a diálogos y secuencias memorables
de cientos de obras (el recorrido anonada por su ambición), Pascual Vera
disecciona y explica las férreas conexiones entre la “realidad” y su conversión
en imágenes, mostrando que el cine y la vida dialogan, se dan la mano, se
conectan e impregnan entre sí. En ese sentido, recomiendo de forma especial la
intensísima y valiosa sección cuarta del tomo (“La representación de la
realidad social española a través del cine (1966-2000)”), donde utiliza
innumerables películas de Pedro Lazaga, Manuel Gutiérrez Aragón, Mariano
Ozores, José Luis Garci, Fernando Colomo, Pedro Almodóvar, Jaime de Armiñán,
Fernando León de Aranoa, Bigas Luna, Josefina Molina, Luis García Berlanga,
Carlos Saura o José Luis Borau para explicarnos de qué manera sus títulos han
servido como reflejo del país en que surgieron; y de qué forma nos hablaron de
temas tan interesantes como el amor, el matrimonio, la infidelidad, el
machismo, la represión franquista, la homosexualidad, la emigración, la
política o la educación de la época.
Pero, por encima de todos sus valores ensayísticos (que son muchos y que asaltan al lector en cada página que recorre), el atractivo principal de este volumen es, en mi opinión, la manera en que nos despierta volcánicamente las ganas de ver, o volver a ver, muchas de las películas que se mencionan en el texto. Solo por eso ya tendríamos que darle las gracias a Pascual Vera puestos en pie y aplaudiendo.






