Después
de haber conocido literariamente a Jesús Feliciano Castro Lago a finales de
2020 por su obra Amantes, poetas, víctimas y otros infelices (https://rubencastillo.blogspot.com/2020/12/amantes-poetas-victimas-y-otros.html),
publicada por el sello Talentura, he reseñado en este blog otros tres libros
suyos. Y ahora, encandilado con su prosa, me acerco hasta el quinto, que se
titula La cuenta atrás de Justo Galeno y otros relatos (2022) y donde me
vuelvo a encontrar con espléndidos relatos, como “Giocondas a 50 euros” (que
nos propone un engaño artístico de agradable factura, del que fue fautor
involuntario el vigilante del Louvre Vincenzo Peruggia), “Derecho a imaginar”
(cuento de bellísimo dibujo circular sobre el poder de la fantasía), “Querido
hijo” (esas cartas truncas que un padre garabatea para reconciliarse con su
vástago), “El efecto pelirrojo” (simpático ejemplo del ‘efecto mariposa’),
“Laberintos” (unas pequeñas teselas biográficas que se unen para formar un
asombroso mosaico narrativo, ideado al modo de un laberinto alfabético) o la
historia que da título al volumen, donde descubrimos a un chico hermético,
entregado al estudio de la medicina, al que devora un amor imposible. “A la
atención de la bibliotecaria” supone un precioso homenaje a las profesionales
que trabajan en ese sector y que a mí, como sobrino de una, me ha emocionado
particularmente. Al final, un espacio que lleva por título “Bonus Track” nos
aporta unos microrrelatos que cierran el tomo.
Convincente en su dominio de los resortes narrativos, Castro Lago redondea un volumen de notable belleza, que se lee absorto y entusiasmado. Sospechaba que no iba a perderme ninguno de sus libros en el futuro, pero ahora estoy convencido de que así será.





