Tengo
este poemario de Juan de Dios García desde el mes de enero de 2009, que fue
cuando lo leí por primera vez. Mi blog era apenas un proyecto al que entonces
no dedicaba demasiada atención, así que ahora, cuando ya estoy jubilado y
reviso qué libros amados deseo releer, Nómadas aparece entre los
primeros. Y, por un prodigioso milagro de la poesía, vuelvo a escuchar la voz
de este cartagenero al que admiro.
Desde
su composición inicial, Juan de Dios nos explica: “Voy a construir un libro /
para quedarme a vivir dentro”. Y desde luego que lo consigue, porque todos los
esplendores y todas las magias están contenidas en él: está Jorge Luis Borges
(no solamente en la composición “Visión en el lago Lemán”, sino también en el
espíritu de “Tareas de un escéptico”); está Vladimir Nabokov (a través de los
ojos de un poeta tumbado en la piscina); están la música de Miles Davis, la de Beethoven,
la de Schumann y la Marcha Radetzky; están los paisajes de una tierra de
volcanes, París y Manila, las colonias africanas, una capilla de Évora y una
copa de vino que acaricia los labios junto al mar, que prodiga “la muerte
sucesiva de las olas”. Todo eso, convertido en palabras y en luces, nos lo da
el escritor en sus versos, que fueron galardonados (con toda justicia) en el
XIII Certamen de poesía María del Villar.
Me deslumbraron en 2009 y ahora, diecisiete años después, descubro con alegría que siguen maravillándome. Qué hermoso es poder sentirlo. Y contarlo.
1 comentario:
A mí también me encanta y me hace mucha gracia el poema de Vladimir Nabokov (a través de los ojos de un poeta tumbado en la piscina). Está muy chulo, el nacimiento de una superestrella!
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