sábado, 11 de abril de 2026

Oppi, una obsesión


Todo es extraño y cambiante en el mundo del adolescente Navarro: su padre no está en casa, su madre y él deben cambiarse de edificio (porque van a dinamitar el bloque en el que ahora viven), sus amigos del instituto son peculiares (incluido El Patinador, que nunca va a pie)… Y de pronto, un día, entra en clase como una tromba una chica nueva apellidada Oppi. Nadie sabe nada de ella. Viste de forma cambiante. Es guapa. Es desenvuelta. Y también encandila: sobre todo cuando, una tarde, detiene su moto Honda junto a Navarro y se ofrece a llevarlo hasta su destino. El problema vendrá cuando, al día siguiente, el profesor que les da la asignatura de matemáticas, apellidado Espada, entre en clase diciendo que le han robado la moto: es una Honda. Navarro traga saliva y siente que el pánico lo invade cuando el profesor anuncie que va a entrevistarse personalmente con cada alumno del aula para ver si disponen de información sobre ese robo. Navarro no puede quitarse del cerebro una sospecha: que Oppi es la culpable del delito, sobre todo porque Espada le puso un cero en su asignatura.

A partir de entonces se inician unos días turbulentos en los que la cabeza de Navarro (que, según se dice al final de la novela, terminaría siendo escritor) no deja de girar y atormentarlo. ¿Qué ha de hacer? ¿Cómo procede comportarse? ¿A quién debe tributar su fidelidad: al profesor (que siempre ha sido amable con él) o a Oppi (de quien se ha enamorado irremisiblemente)? Elegante en el desarrollo de su narración, el granadino Justo Navarro nos regala una historia intensa y cercana sobre los amores adolescentes, los caprichos del azar y los misterios que encierran, en ocasiones, las personas que se encuentran a nuestro alrededor.

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