domingo, 12 de abril de 2026

El secreto de Gabriela Salazar


 

Conozco desde hace años la historia de las ratlines, es decir, las rutas que usaron los nazis para escapar de la justicia y obtener una inadmisible impunidad (que gobiernos como el de Juan Domingo Perón en Argentina o el de Francisco Franco en España contribuyeron a mantener). También he leído bastante sobre la turbia connivencia del Vaticano, algunos de cuyos altos jerarcas (como el obispo Alois Hudal) apoyaron, encubrieron o fomentaron la huida de execrables criminales de guerra. Y, por supuesto, soy consciente de que Bariloche (Argentina) o Marbella (España) se convirtieron en paraísos terrenales para estos monstruos. Así que adentrarme en las páginas de El secreto de Gabriela Salazar, de César Mallorquí, no me ha sorprendido “informativamente”; pero sí que me ha embriagado desde el punto de vista literario, porque me encantan las historias intrigantes y bien contadas. Y esta participa de ambas cualidades.

En este tomo fascinante se nos invita a que ordenemos las piezas de un puzle que se extiende en el espacio (Argentina, Suiza, Alemania, Austria, Italia, España, Israel) y en el tiempo (desde 1952 hasta la segunda década del siglo XXI), con una historia que gira alrededor de un misterioso cuaderno de la Ahnenerbe, la hedionda organización creada por Heinrich Himmler, que permanece en paradero desconocido y en el cual se consigna una información que podría servir para crear el Cuarto Reich. En ese punto, algunos lectores suspicaces podrían estar alzando las cejas y preguntándose si nos encontramos ante la típica novela juvenil o conspiranoica, de trucos efectistas y naipes tramposos. La respuesta es rotunda: no. Hay en esta fascinante narración muertes, hay venganzas, hay personajes que cambian de identidad, hay servicios secretos, hay abominaciones y hasta comportamientos nauseabundos, sí; pero también mucha información histórica, muchos (inquietantemente muchos) sucesos reales, que Mallorquí maneja con habilidosa eficacia narrativa. Vamos a asistir a un relato donde proliferan los nazis, evidentemente, aunque no menos crucial será la presencia en sus líneas de los ustachas, de serbios y croatas, de las instalaciones del Mossad, de millonarios de la Costa del Sol, de ministros de la España franquista, de policías aduaneros que se dejan corromper, de monjes que prefieren olvidar. En suma, una novela en la que los apellidos Reinhardt, Salazar, Campbell, Hauser, Gruber o Shahar inundarán sus retinas y les provocarán más de un escalofrío. Acudan a ella sin dudarlo.

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