Dos
temas capitales se trenzan en las páginas de Encuentro en el abismo, del
zaragozano José María Latorre: el nazismo y el satanismo. Dos temas, además (me
adelanto a las cejas fruncidas del posible lector de esta reseña), que han sido
objeto de uso y abuso en miles de libros. Es verdad, no habré de perder tiempo
en desmentirlo. Pero creo que, al haberse concentrado más en el segundo que en
el primero, el resultado narrativo, que podría haber sido banal, es bastante
notable. Todo comienza cuando Fritz Hoffmann, hijo de un experto alemán en
reliquias, se entera durante su infancia (1939) de la existencia del Bastón de
Mando, un enigmático objeto de culto que, por lo que parece, tiene un origen
ancestral y es buscado ansiosamente por los ocultistas nazis. Pero, de
inmediato, el panorama novelesco (que no se antojaba demasiado apetecible con
este arranque, por lo que tiene de manido e incluso de “adolescente”) da un
giro cuando descubrimos a Fritz convertido en adulto e instalado en un pequeño
pueblo de la costa de Madagascar, donde trabaja como submarinista. Su
existencia es ciertamente gris, pero la llegada a la localidad de unos alemanes
que vienen desde Argentina provocará que ese tono gris vaya poco a poco
convirtiéndose en rojo: en concreto, por la sangre que comienza a verterse en
su entorno.
Quien se adentre en sus páginas va a implicarse en la búsqueda de un objeto mágico (obviamente), pero también descubrirá un ambiente muy seductor para quienes amen el mundo submarino y una atmósfera fétida de rituales satánicos que le pondrán los pelos de punta (les recomiendo de forma especial el capítulo 8, donde el brujo Beshi ayudará a los protagonistas a enfrentarse al Mal en una secuencia tan aterradora como bien pautada). La mano que tenía Latorre para ese tipo de ambientaciones era magnífica. Compruébenlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario