Hay
libros que, siendo libros, trascienden su argumento y nos comunican un mensaje.
En ocasiones, ese mensaje ofusca a la persona que está escribiendo y la conduce
por el camino de la novela de tesis (ese aburrimiento) o del panfleto (esa
atrocidad). Pero en otras, como ocurre
en El maullido de la marisma, de la onubense May R Ayamonte (ganadora
del premio Edebé de literatura juvenil), la solidez del relato es tan notable
que los lectores nos sentimos conmovidos por la “idea” que palpita en el fondo
de la historia y también por el desarrollo narrativo de la misma. Y así da
gusto, oigan.
Sitúense
en 1980, en los humedales del parque de Doñana, y allí encontrarán a la familia
de Vera, una niña enamorada del paisaje que la rodea y cuya vocación para el
futuro apunta a la universidad de Sevilla, donde quiere estudiar Biología. En
ese proyecto ha influido un cachorro de lince (al que llama Félix, aunque luego
tendrá que cambiarle el nombre), que se convierte en una presencia cercana e
inesperada en su vida. Sus padres (Amadeo, cuidador del parque, y María,
maestra) también impregnan su alma de amor a la naturaleza y a los animales que
la pueblan; de tal modo que la niña, que pronto será una adolescente, orienta
su pasión ecologista siguiendo ese rumbo. Con el paso de los años, irá
sufriendo decepciones y experimentando zozobras, pero nunca dejará que su
voluntad se quiebre, hasta conseguir su propósito.
Una novela sólida, elegante y concienciadora, que cautivará a muchos lectores jóvenes y que despertará en ellos la voluntad de saber más sobre la naturaleza, su importancia y su conservación. Necesaria.

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