Resulta
muy fácil, demasiado fácil, destrozar una vida. Sobre todo, cuando cinco
mastuerzos embrutecidos por el alcohol deciden terminar las fiestas del pueblo
violando de forma grupal a una chiquilla asustada que ha acudido a la verbena
sin que su familia lo sepa. Y resulta también muy fácil, demasiado fácil,
suponer que el paso de los años terminará por curar las heridas físicas y
emocionales de esa chiquilla, convertida ya en una adulta que vive a centenares
de kilómetros. Pero no es así. Algo tan abominable, tan asqueroso, tan infame,
no puede ser borrado del cerebro y del corazón, por mucho que los calendarios
sigan fluyendo y por mucho que la memoria se obstine en suprimirlo del alma.
Blanca, la sobrina del párroco de Calixe (Galicia), lo sabe muy bien. No importa
que ahora trabaje como doctora en Cataluña. No importa que hayan transcurrido
tres décadas. No importa que la anestesia parezca haber adormecido sus
miembros. Bastará que unas imágenes le muestren de nuevo a uno de sus agresores
(el único al que pudo ver con nitidez, en medio de la oscuridad de aquel
bosque, en el verano de 1989) para que se reactiven el dolor, las lágrimas, el
asco… y los deseos de venganza. Si aquellos cinco energúmenos, aquellos cinco
desalmados, aquellos cinco salvajes, no tuvieron piedad de su inocencia, y la
profanaron, y la vejaron, y la usaron como si fuera un objeto, ¿por qué ha de
perdonar, por qué ha de olvidar, por qué ha de conformarse con la rabia
estática? Ahora es una mujer fuerte, que dispone de vigor y de recursos, así
que es la hora de emprender la cacería.
Con
esta novela dura e inquietante, Josan Mosteiro consigue que nos removamos
incómodos en el sillón, mientras asistimos a un elaborado plan de venganza (o
de justicia: que cada lector(a) decida qué etiqueta adjudicarle) donde
proliferan las asfixias, las amputaciones y la sangre, que mantiene en vilo la
respiración de la persona que tiene el libro entre sus manos. Aquellos
nauseabundos jóvenes que utilizaron la fuerza y las amenazas para someter el
cuerpo de una niña temblorosa ahora ejercen profesiones respetables, porque la
vida puede ser así de paradójica, pero Blanca no está dispuesta a permitir que
la amnesia borre sus culpas y se mostrará implacable en su aniquilación.
Esta segunda entrega de las aventuras de la periodista Asunta Loureiro no dejará que convirtamos La última bestia en una novela inofensiva, sino que nos obligará a reflexionar sobre los límites entre la justicia y la venganza, entre la culpa y el perdón, llevándonos a la gran pregunta: ¿tiene razón Blanca al actuar del modo en que lo hace? Decidan ustedes. Tras haber leído su novela juvenil La guerra de Nico, que obtuvo el premio Edebé y que reseñé aquí en mayo de 2024 ( https://rubencastillo.blogspot.com/2024/05/la-guerra-de-nico.html), he querido conocer otra vertiente de este escritor, Josan Hatero, que cultiva el thriller bajo el seudónimo de Josan Mosteiro. No será mi último acercamiento a sus libros.

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