martes, 6 de diciembre de 2022

Junto al lago

 


Decía Miguel de Unamuno (creo recordar que era él) que la poesía es demasiado importante como para transformarse en música. Imagino que, en realidad, quiso referirse a música machacona, a música de charanga o martilleo. Porque en caso contrario erró. La poesía auténtica es, en sí misma, música. No es que se sostenga sobre los ritmos de la música o que la requiera para mejor ser degustada, sino que es música. La demostración más evidente la acabo de encontrar en las breves (pero intensas y bellas e inolvidables) páginas del libro Junto al lago, con el que Antonio Colinas inauguró su producción poética en el año 1967.

La forma en que dibuja endecasílabos es (elegiré un superlativo aleixandrino, que le conviene y lo define) perfectísima. Y con ellos nos resume y exalta un amor que ya no está, pero que sigue reinando en el centro de su corazón (“Estos poemas nacen de tu ausencia”), porque las emociones que conquistan nuestro espíritu no es factible olvidarlas, y suspiramos de continuo por recuperarlas (“Amor, si ahora / vinieses a mi lado, cuánto gozo / libaría la noche temblorosa / en mi pecho encendido, cuánta música / destilarían estas cumbres hoscas”). Desde el día en que se produjo el descubrimiento de la amada, todo cambió para el poeta: la luz, la temperatura de su alma, el brillo de sus pupilas (“Un día te encontré y te pertenezco. / Estoy en deuda con tus ojos vivos. / Deja que, una vez más, yo sienta el peso / tan dulce de tus manos en mi carne / ebria, rendida, esperando el beso”). Y se muestra convencido de que ella experimenta las mismas sensaciones que a él lo embargan (“Bien sé que aunque estás lejos no me olvidas”) y que ambos comparten “el llanto cotidiano del recuerdo”. Ninguna fuerza humana ni divina lo apartará de la ilusión y de la ebriedad, que se resume bellamente en el poema IX: “Vivir, digo creyendo en la esperanza. / Vivir, amor, soñarte desde el fondo, / subir hasta tus labios, despertarme / soñando con ser sueño de tus ojos”.

Cuando un poeta pronuncia un primer libro tan magnífico hay que sumergirse en sus demás obras. Lo haré.

1 comentario:

Aurora Carrillo dijo...

Líneas hermosas, sin duda.