jueves, 23 de enero de 2020

Koundara




El mundo se ha tornado (si en realidad no lo ha sido siempre) quebradizo, turbio e inestable. Nada a nuestro alrededor parece sólido. Y el habitante del mundo se encuentra desorientado en esa modernidad líquida, para protegerse de la cual apenas localiza asideros, porque son invisibles o se divierten ocultándose. André Breton afirmaba que la belleza del futuro sería convulsa o no sería; quizá podría haber dicho lo mismo de la vida.
David Pérez Vega, en su volumen de relatos Koundara (Baile del Sol, 2016), nos pone ante los ojos a una serie de criaturas narrativas que, zarandeadas por ese oleaje, intentan encontrar un sentido a sus existencias: la chica que viaja a África para no centrar su pensamiento en el abandono que acaba de sufrir; la gestora inmobiliaria que, en medio de la crisis, descubre que se ha quedado embarazada; el muchacho de Maqueda que emigra a Londres, intentando encontrar allí una estabilidad y unos horizontes distintos a los que tenía en el bar de su padre; el joven maestro que encuentra trabajo en un centro de enseñanza privada y que deberá elegir entre la dignidad o la sumisión; la madre que centra sus mejores esfuerzos en reconducir la desastrosa marcha escolar de su hijo con TDA… Seres anónimos pero perfectamente identificables, porque nos rodean desde hace años. Seres que toman café, pasean por la ciudad, se aventuran a practicar sexo con desconocidos o ayudan a otros a mudarse de vivienda. Seres que retratan, desde su universo de tinta, la realidad de carne y lágrimas de miles de otros seres. 
El autor madrileño, a pesar de las dificultades que suponía colocarse frente a tantos escenarios y psicologías, ni incurre en el simplismo ni en los clichés: al contrario, sale victorioso en cada relato y en cada página, gracias a una prosa excelente, a un envidiable sentido del ritmo y a la conmovedora eficacia con que consigue que nos sintamos en todo momento próximos a sus criaturas.
Sin duda, muy recomendable.

1 comentario:

La Pelipequirroja del Gato Trotero dijo...

Ya me lo has vendido 🙄 qué buen comercial de la palabra eres.

Besitos 💋💋💋