Hace
años se produjo en el colegio Anna Frank un sangriento incidente: un trío de
estudiantes penetró en sus dependencias, armados con fusiles y pistolas, y
animados por el alcohol y por el deseo de venganza perpetraron una auténtica
masacre. Por fortuna, el líder de aquellos descerebrados fue abatido de un
balazo en la cabeza antes de que aumentara la cifra de víctimas. ¿El
responsable de aquel disparo? Un profesor de Lengua y Literatura con fama de
huraño que se llamaba Julián Echevarría y que también terminó muriendo en el
tiroteo. Ahora, una década después, un periodista que está investigando aquel
luctuoso episodio mantiene ciertas reservas con respecto a la versión oficial.
¿Fue realmente el profesor Echevarría el autor de aquel disparo salvífico o lo
protagonizó otra persona, al modo en que lo planteaba John Ford en la película
“El hombre que mató a Liberty Valance”? Para resolver ese interrogante, César
Mallorquí, el gran César Mallorquí, nos invita a conocer la historia desde el
principio, presentando ante nuestros ojos a algunos de los protagonistas de
aquellas macabras jornadas: el torturado Julián Echevarría (que se esconde en
el alcohol para no afrontar el recuerdo de una muerte terrible, de la que se
siente culpable); el atribulado Raúl Jordán (cuyo padre es un militar de
comportamientos patológicos, que le exige más allá de lo humanamente
razonable); o el superdotado Daniel Castro (que se camufla bajo la personalidad
de Mr. Cristal, porque es demasiado frágil para enfrentarse de forma abierta
con las personas de su entorno).
Dibujando su escenario con diabólica eficacia, César Mallorquí nos invita a reflexionar sobre una serie de temas cruciales: ¿sabemos de verdad qué dolores y qué traumas acongojan el alma de quienes nos rodean? ¿Somos capaces de prever hasta qué punto nuestras ideas y nuestros actos influyen sobre quienes viven a nuestro alrededor? Y, sobre todo, ¿estamos dispuestos a esforzarnos para ayudar a los demás, venciendo sus reticencias o sus desdenes iniciales? Si no lo han pensado nunca, les aseguro que lo pensarán mientras lean las páginas de La compañía de las moscas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario