lunes, 9 de marzo de 2026

Antídoto contra la locura

 


Sabía de la afición y del amor de Carmen Granero por la poesía, pero aún no había tenido la oportunidad de adentrarme en un libro suyo. Y ahora, gracias a la feliz intermediación de su sobrino Antonio, he podido hacerlo. La obra, publicada por el sello Tirano Banderas, se titula Antídoto contra la locura y nos muestra la plenitud sensorial y emocional de un corazón que mira, piensa y escribe; de un corazón que, sabio y reflexivo, contempla el mundo y absorbe sus perfiles; de un corazón que, pese a ser consciente de que somos “pequeños átomos”, también lo es de nuestra condición de seres “únicos e imprescindibles” (p.13).

Entregada al análisis de su entorno, Carmen (quien se reconoce “huérfana, aun teniendo padres”, porque todos atesoramos soledades que humillan nuestros hombros) construye poemas con delicadas asonancias (léase, por ejemplo, el titulado “Niebla”); nos habla de refugios interiores, en los que resguardarse de las asechanzas de la tristeza (“Ya no tengo lugar donde esconderme. El mundo está llorando. Solloza amargamente. Miro dentro de mí. Voy buscando un rincón”); se auxilia con versos entrañables de sus poetas favoritos (“Con ellos encontré el horizonte”); consigue líneas que toda madre querría haber escrito, pensando en sus hijos (“Los pasos que no vuelven”); se extasía con los acordes emanados de la guitarra de Carlos Piñana (“Solo del viento”); nos pasea por diversos puntos de Europa (Florencia, la Toscana, Burgos); nos regala preciosos textos primaverales (bellísimo resulta el titulado “Renacimiento”); o alcanza metáforas tan poderosas como la que puede encontrarse en la “Oda a la alegría”, donde nos habla del sol y nos dice que es “un caballo henchido de luciérnagas”.

Ha sido una auténtica felicidad descubrir que la gran persona que es Carmen no se diferencia ni un ápice de la gran poeta que se descubre en estos versos. Les toca a ustedes descubrirlo.

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