martes, 2 de marzo de 2021

El pórtico

 


Me habían llegado referencias elogiosas de la novela El pórtico, de Philippe Delerm, y decidí comprobar qué impresión me provocaba acudiendo al volumen de Tusquets donde Javier Albiñana la traducía.

Durante sus primeras páginas todo fue bien, porque el planteamiento me estaba logrando interesar: un profesor de instituto que, cercano a una edad difícil y próximo al advenimiento de la depresión, convierte su jardín en su aleph espiritual, en su refugio y en su nirvana. Pero (ay, los “peros”) inmediatamente después, viendo la forma anodina en que el autor iba resolviendo los diferentes tramos de la obra, me he ido decepcionando. Creo que Delerm ha intentado pulsar al mismo tiempo muchos resortes emocionales (los hijos que se independizan del hogar; el trabajo del protagonista, que ya no le provoca el entusiasmo que le causaba en los años anteriores; etc), pero que no ha logrado elaborar una indagación psicológica de conjunto lo suficientemente sólida y densa como para hacerla creíble.

La he terminado por pura inercia y con desgana, para qué voy a decir otra cosa.

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