jueves, 23 de julio de 2020

Mía




Tres historias escalofriantes quedan reunidas en este volumen que Ignacio María Muñoz publicó con el título de Mía (Cuadernos del Laberinto, 2019); pero conviene aclarar desde el principio que se trata de escalofríos que nada tienen que ver con la narrativa de terror, el derramamiento aparatoso de sangre o los sucesos de rango paranormal, sino con la angustia que en el alma de las mujeres puede imprimir el comportamiento de un varón brusco, posesivo, paranoico o dominado por la agresividad.
En la primera, fechada en 1887, nos encontramos con el señorito Jacobo Escalona, un zascandil de buena familia y aspecto galano que se vale de todos sus atributos económicos y estéticos para seducir a cuantas mujeres se le ponen en el camino, sean venales, solteras, casadas o, como ocurre en el caso de Angustias, virtuosamente inocentes. En la segunda, que sucede en 1952, acompañamos a la pobre Esperanza en su particular calvario: embarazada en el pueblo, rechazada por su seductor, recogida por las monjas, madre soltera, trabajadora en una fábrica para sacar a su hijo adelante… y con la mala suerte de toparse tan sólo con hombres libidinosos o virulentos, que la amargarán hasta el final de sus días. En la tercera, que sucede en el cercanísimo 2017, conoceremos a Leticia, una chica de buena posición social que tiene la desafortunada idea de acostarse con un estudiante universitario extranjero que, tras quedar interrumpida la relación, se convertirá en una bestia vengativa de la peor calaña.
Como se puede observar, nos hallamos ante tres novelas cortas donde se aborda el amargo tema de la violencia machista, desarrolladas sin maniqueísmos y con buen pulso por Ignacio María Muñoz (Bilbao, 1959), quien además imprime al conjunto un inesperado giro en las últimas páginas.

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