Leo,
con más estupor que provecho y con más decepción que alegrías, el tomo Últimas
soledades del poeta Antonio Machado, compuesto por su hermano José. Lo
adquirí hace años en una librería de segunda mano, pero, por azares de todo
tipo, aún no me había adentrado en sus páginas. Si finalmente lo he hecho ha
sido porque mi admirado Antonio Muñoz Molina le dedicó un elogio bastante
notable, y eso me ha recordado su existencia. A mí, lamento decirlo, me ha
parecido un tomo más bien inane, que incorpora futilidades, hipérboles
prescindibles y frases de don Antonio que, de ser literales, me entristecen,
quizá porque a los lectores devotos no nos gusta admitir que nuestros dioses
fueron humanos, demasiado humanos.
Vayamos a los ejemplos concretos. Se pregunta José en la página 14 si su hermano Antonio fue feliz alguna vez en su vida y llega a la absurda conclusión de que “los que hemos estado gran parte de su vida a su lado, creemos poder afirmar que en ningún momento de ella lo ha sido”. ¿Nunca? ¿Ni un solo día? La mitificación es tan notoria que provoca mi primer enarcado de cejas. Avanzo hasta la página 45 y descubro que Antonio tenía una costumbre muy extraña, que cumplía “a altas horas de la noche” y que no era otra que poner la cabeza debajo de un chorro de agua fría que manaba del caño de una fuente, para aclararse las ideas. Tras eso, continuaba con sus rimas. Segundo enarcado de cejas. Llego después hasta la página 69 y sufro un escalofrío al leer estas palabras, que José atribuye a Antonio: “Desengáñate, la mujer que logre alcanzar la más clara inteligencia, nunca llegará a la del hombre más carente de ella”. Es triste que así pensase (si la memoria de José es exacta) el autor de Campos de Castilla. Algo más tarde, en la página 116, me entero de que sentía aversión por los animales, y en especial por el perro, al que consideraba “un animal de un servilismo verdaderamente repugnante”. ¿Será necesario que siga espigando este tipo de informaciones banales o directamente insufribles? Mis respetos para don José por este intento de analizar la vida y obra de su hermano Antonio, pero me parece que el resultado es más contraproducente que valioso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario