Me
adentro por segunda vez (la primera fue a los dieciocho años y me da a mí que
no me enteré de nada; o, siendo misericordiosos, de muy poquito) en Las
flores del mal, de Charles Baudelaire. Utilizo la traducción de Carlos
Pujol. Ninguna novedad supondrá decir que es un poemario que rompió moldes y
que levantó ampollas en la sensibilidad lectora de su tiempo: alusión a
cadáveres putrefactos, satanismo, hediondez, mujeres venales, flores marchitas,
lobos que husmean, tinieblas densas como la pez, cuervos que planean en
círculos macabros, tumbas que esperan ávidas, alusiones frecuentes a los
gusanos (“Amigos negros, sordos y ciegos”), primaveras fangosas, bestias que se
agitan en el frío de la oscuridad, serpientes que danzan, opio por doquier,
adoraciones explícitamente satánicas o fuentes de sangre. No le faltaba
ingrediente (bien claro resulta) con el que épater le bourgeois. Y es
que, bajo su máscara de fragilidad drogadicta, hay en Baudelaire una poderosa
musculación, que lo lleva a establecer su territorio con vigor enérgico: lo
parcela, lo rotura y luego, tras alzar su bandera sin que le tiemble el pulso,
mira con desafío a los observadores externos. Este es mi espacio. Estas son mis
obsesiones y mis directrices. Acéptalas o sigue tu camino. No hay términos
medios, como puede ocurrir con otros poetas menos viscerales. Con Charles Baudelaire
tienes que elegir un lado de la línea: o Pinto o Valdemoro. Nada de
indecisiones. Nada de matices. Blanco o negro. Pocas veces se habrá publicado
en la historia de la poesía un volumen tan contundente y gravitatorio
como este, del que anoto algunos versos que he subrayado en mi ejemplar: “Los
pecados son tercos”. “He alcanzado a tocar el otoño del alma”. “El amante
jadeando junto a su enamorada / es como un moribundo que acaricia su tumba”.
“Es de necios construir sobre algún corazón”. “Siempre el Diablo hace
perfectamente bien lo que hace”. “La lujuria y la muerte son dos buenas
muchachas”. “El violín, corazón en zozobra”. Con Baudelaire hay que atreverse,
pero qué convulsión cuando se avanza por sus versos. Inolvidable.
domingo, 18 de octubre de 2026
Las flores del mal
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