domingo, 17 de noviembre de 2019

Memoria de Prácticas




Fijémonos en las tres figuras que conforman el esqueleto de esta pieza teatral. De un lado, Maite, una maestra de 55 años que se ha curtido en mil batallas docentes y que se ha acorazado contra ciertas implicaciones emocionales que, aunque plausibles, resultan poco prácticas para el desempeño de su trabajo; del otro, Alma, una joven de 26 años que acaba de aprobar las oposiciones y que llega a la enseñanza con el corazón limpio, la voluntad indesmayable y las ilusiones intactas. En medio, José, un chiquillo de 8 años que procede de un entorno familiar y social bastante delicado, y que se convierte en el centro de atención de Alma, que trata de protegerlo, encauzarlo y salvarlo.
Fijémonos ahora en el paisaje que rodea a estas tres figuras centrales: el colegio Federico García Lorca, situado en una barriada difícil, con una atmósfera de drogas, pobreza y delincuencia, que erosiona la fe de sus docentes y que dibuja para los alumnos un futuro nada halagüeño, que pasa casi inevitablemente por el robo de coches o el tráfico de estupefacientes.
Alma, durante los meses que dura su período de prácticas, centrará sus mejores esfuerzos en José, al que intenta redimir de su destino (que intuye más bien aciago) enseñándole a hablar, a escribir, a dibujar y a concebir ilusiones (promete llevarlo a conocer el mar). Acabado ese curso, tendrá que presentar un informe donde exponga y razone qué ha hecho y por qué lo ha hecho… Pero el azar, con su crueldad inmisericorde, va a convertir ese documento administrativo en un terrible documento humano.
La gaditana Raquel Pulido Gómez, con esta pieza emotiva y excelentemente construida, que publicó el sello Algaida en 2017, fue la ganadora del LIII premio literario Kutxa Ciudad de San Sebastián, en la modalidad de teatro.

1 comentario:

La Pelipequirroja del Gato Trotero dijo...

Ay pájaro! que sabes que con el teatro me encandilas 🎭

Besitos 💋💋💋