lunes, 23 de diciembre de 2019

Perro de aeropuerto




Un perro. Pero no un perro cualquiera: un perro maltratado. Alguien lo envía por avión hacia la familia que ha decidido adoptarlo, pero el perro se pierde. Alguien lo pierde. Anda errabundo e ilocalizable por el aeropuerto de Málaga. Y quién sabe dónde está ese pobre animal. Y todos somos ese pobre animal, acribillados de magulladuras, desorientados y sin saber se encuentra está la puerta de salida, tras la que nos esperan la luz y unos brazos cariñosos.
Es la propuesta inicial que nos plantea el uruguayo Claudio Burguez en su libro Perro de aeropuerto, que ahora publica en España el sello Liliputienses. Por sus páginas merodean las habitaciones de hotel; los edificios de apartamentos donde la gente se enreda de amor o discute a gritos; las palabras escuchadas junto a una botella de vino, que la soledad ayuda (o invita) a consumir; las playas en las que sentarse en silencio y observar a las personas de alrededor; los llantos nocturnos escuchados en Londres; o los envíos por Fedex.
Hay declaraciones inquietantes o misteriosas (“Hoy la gente no es fruta, es insecto”), hay retratos familiares conceptistas (“Una mujer cóncava / metida en un abrigo convexo / esa era mi abuela”), hay versos durísimos de finitud (“La cosa más frágil es ver a tu padre que se va”), hay canciones que conmocionan tanto que no quieres que nadie te traduzca su letra (“Les Rita Mitsouko”) y hay poemas de tierno amor crepuscular que alcanzan una belleza mesetaria (p.35).
Les sugiero que busquen este libro. Van a encontrar en su interior muchos textos que llamarán su atención.

1 comentario:

La Pelipequirroja del Gato Trotero dijo...

Me has tocado mi punto débil los animalitos maltratados solamente de leer el principio de tu reseña se me estaban poniendo los pelos de punta y conforme avanzo veo que maltratados estamos todos...

Me lo llevo.
Feliz Navidad 🎄🎉🎁💋