sábado, 28 de abril de 2018

Vistabella, mon amour



José Cubero Luna tiene muchas patrias dentro del corazón: desde su Cáceres natal hasta su actual residencia barcelonesa, pasando por sus etapas vitales en Melilla, Madrid, Córdoba o Badalona. Pero una parte muy significativa de su infancia la pasó aquí, en Murcia. El primer testimonio de esas raíces emocionales nos lo dejó en el exitoso volumen Memorias de un niño murciano (MurciaLibro, 2016), que ahora encuentra continuación con este Vistabella, mon amour, que publica en el mismo sello.
El autor recupera en estas páginas todos los mimbres con los que se forjaron sus años infantiles y adolescentes, narrados con precisión, elegancia, afecto y gran despliegue de descripciones costumbristas y paisajísticas: las sensaciones agridulces que siempre acompañan al primer amor; sus expediciones por la famosa Isla de las Ratas (a la que también dedicó un gran volumen recordatorio Santiago Delgado); el homenaje que se tributó a unos regresados de la División Azul, los cuales se le antojaron más atribulados que eufóricos; las sesiones de cine en los locales de Acción Católica; un desbordamiento del río Segura, que fue acompañado por las obras de canalización que actualmente conocemos; su leve condición de flecha dentro de la Falange, más por disfrutar de los campamentos que por afinidad ideológica; las procesiones religiosas que pudo contemplar (y a una de las cuales se sumó, trasladando a la Fuensanta durante varios kilómetros); o la escasa simpatía que le generaron los misioneros que durante aquellos años pudo conocer, mucho menos dados a la compasión cristiana que a la exaltación intransigente.
Pero yo destacaría especialmente de esta obra una secuencia que podría servir de argumento para una narración autónoma, novelística: las peripecias de la Tuerta y el Legionario, donde la pobreza, el amor, el lirismo, la fatalidad y la mezquindad se alían para inundar de emociones el ánimo del lector.
Por méritos propios, José Cubero Luna se ha convertido en uno de los autores de referencia de la editorial MurciaLibro, que seguramente continuará ofreciendo al público sus siguientes obras. Los lectores, desde luego, estamos encantados con esa perspectiva.

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