Conozco
desde hace años (tengo esa fortuna) los libros de José Cubero, y he ido dejando
mis opiniones en este blog, maravillado siempre por su versatilidad y su
gracia. Diez años de seguimiento que comenzó en 2016 con las indelebles Memorias
de un niño murciano (https://rubencastillo.blogspot.com/2016/09/memorias-de-un-nino-murciano.html) y que
llega hoy a su undécimo capítulo con el convincente tomo de relatos Para
servir a Dios y a usted (Bookalia, 2026), donde vuelvo a encontrarme con el
narrador cercano, cordial, tierno e irónico que tanto me gusta, capaz de
combinar memoria y fantasía en adecuadas dosis, perfectamente mezcladas. En sus
páginas descubrimos huérfanos que, criados en locales tétricos regidos por la
Iglesia y el gobierno franquista, tienen que luchar para sobrevivir (“Para
servir a Dios y a usted”); locos inofensivos que, presionados por la idiotez de
sus congéneres, terminan explotando con preocupante violencia contenida (“El
misántropo”); estraperlistas que bajan la guardia y sufren un revés en su
negocio (“El contrabandista”); aparcamientos precarios que terminan generando
una situación irreversible para el sufrido dueño del vehículo (“La grúa”);
ingratas experiencias sexuales que el protagonista querrá olvidar cuanto antes
(“La primera cana al aire”); jóvenes aficionados al toreo de salón que, cuando
tienen la oportunidad de concretar frente a un becerro su vocación, comprenden
el grave peligro al que se enfrentan (“Una afición frustrada”); o el quiebro
final que nos regala un relato aparentemente tranquilo sobre una leve
incidencia médica (“El grano”).
José Cubero, que parece andar por la vida con los ojos muy abiertos y con una especial habilidad para encontrar las historias ocultas de las cosas, nos entrega en este volumen diecinueve ocasiones para la sonrisa, el espeluzno o la reflexión. Busquen el libro. Ya verán.





