jueves, 26 de enero de 2017

El archivo



El III premio de novela corta Cristóbal Zaragoza se falló en 2006 y recayó en la obra El archivo, firmada por el extremeño José Cubero Luna. Poco después, la editorial Aguaclara ponía el texto en las manos de los lectores, para que pudieran disfrutar (o sufrir) con esta fantasía dantesco-kafkiana que tiene como protagonista a Carlos Cueto, un empleado bancario que, después de muchos años de servicio en la entidad, se ve salpicado por un asunto turbio relacionado con un pagaré y es invitado a tomar una decisión: o abandonar sus instalaciones perdiendo todos los derechos laborales acumulados o aceptar el traslado a las dependencias subterráneas de su archivo.
Al decantarse por la segunda opción, Cueto se sumergirá en un mundo inmenso y laberíntico, oscuro y húmedo, donde rigen unas leyes especiales que lo harán sentirse como en una prisión y donde verá conculcados sus derechos. Todos sus compañeros (el loco Valero, el señor Gómez, el ordenanza Martínez, el infeliz Galindo, el cauto Simón) se ven sometidos a las mismas vejaciones que él, pero optan por el silencio, al considerar que su mansedumbre pudiera convertirse en la llave que los haga retornar a la planta superior, a la zona donde brilla la luz y donde se vive una vida normal.
Gradualmente, Carlos Cueto irá siendo golpeado por diversos infortunios: unos le vendrán desde el lado de su esposa, que se ha quedado en el mundo de arriba y que ha mantenido frente a su castigo laboral una postura ambigua, cuando no gélida; otros lo sacudirán desde dentro, con compañeros que son incapaces de aguantar la presión o que, tras sumarse a su beligerancia contra los gestores del banco, acaban por pagar las consecuencias... Al final, los hechos se terminarán precipitando de una forma aterradora, que conmociona a los lectores.

Con una prosa limpia y de avance firme, José Cubero consigue construir en estas páginas una narración paulatinamente sofocante, que empieza intrigando y termina convenciendo, donde quedan retratados de forma cruda los ámbitos de la banca, del sindicalismo y, en general, del mundo que nos rodea. Sin duda, un relato que merece la pena leer.

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