miércoles, 11 de febrero de 2026

Dirección noche

 


Es muy complicado explicar de qué va este libro. Posiblemente de todo y de nada. Vidas pequeñitas, vidas como la tuya y la mía. Fragmentos que parecen nimios, pero que constituyen la médula de lo que somos. Rupturas sentimentales nada grandilocuentes, pero sí irreversibles (“Arañas e insectos”); chicas que viajan en coche hacia Burdeos (“El bikini bordelés”); los lánguidos efluvios de un amor adolescente, que quedó clausurado, aunque no olvidado, hace años (“Dos canciones”); las peculiaridades de un matrimonio que se sostiene en apariencia, aunque él ame a otra mujer (“El ultraligero”); esa madre que consuela a su modo la ruptura sentimental que acaba de sufrir su hija (“Apotheke”); la muchacha que se corta su espléndida melena como único posible gesto de amor por su amiga lesbiana (“Sólo ella me llamaba Katy”); una mujer que se enfrenta con tristeza al paso de los años (“Señorita”).

Todos los personajes y todas las situaciones (las que he resumido y las que dejo para que ustedes descubran por sí mismos) pertenecen inequívocamente al ancho territorio de la normalidad, allí donde cualquiera puede reconocerse. Y la gran virtud que exhibe la oscense Cristina Grande consiste en convertir esas escenas cotidianas, esos sentimientos tan comunes, en literatura hermosa y cercana, en páginas que nos tocan el corazón y nos emocionan, porque sentimos que hablan de nosotros, de nosotras, de ti.

Un libro espléndido, que se merece todos los aplausos.

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