jueves, 4 de marzo de 2010

Las sirenas del alma



Descubrí a César Fernández García (Madrid, 1967) hace un par de meses, mientras leía su obra No digas que estás solo. Y lo cierto es que me maravilló. Así que cuando me enteré de que la editorial Algar había decidido publicarle una novela juvenil titulada Las sirenas del alma tuve que pensármelo más bien poco para hacerme con el libro y leerlo con fruición. ¿El veredicto? Totalmente positivo. César Fernández es un autor al que, a partir de ahora, voy a frecuentar (tanto sus obras anteriores como las que vaya sacando a partir de ahora). Tiene firmeza en el pulso narrativo, temas seductores, personajes que resulten creíbles, diálogos bien construidos y finales que no decepcionan. ¿Se puede pedir más a una obra? En Las sirenas del alma nos habla de brujería en la isla de La Gomera: Nuria, una estudiante de doctorado, ha recibido de su director de tesis el encargo de visitar la localidad de Antijana, donde varios siglos atrás vivió una célebre adoradora del diablo llamada Ibaya, que controlaba a un pequeño grupo de doce airam (seres que bebían sangre y veneraban al Señor de lo Oscuro). El estado de ánimo de la chica no es el más adecuado para investigar sucesos doctorales de ningún tipo (su novio la acaba de abandonar para irse con su mejor amiga), pero lo que va descubriendo en Antijana le irá interesando cada vez más: leyendas sobre el anillo de la bruja, del que se dice que sigue enterrado en el mismo sitio donde la quemaron; leyendas sobre un misterioso testamento que Ibaya dejó escrito en una enigmática cueva de los acantilados de la isla; leyendas sobre el letargo en el que viven los airam (que terminarán volviendo a la luz en la noche de San Juan de ese mismo año, para la que faltan apenas unos días); etc. Demasiados elementos como para permitirle vivir su investigación con el sosiego necesario y con la deseable distancia erudita. Y las cosas no mejorarán cuando empiecen a aparecer cadáveres... En suma, una obra de gran atractivo para el público juvenil y para el público adulto, que jamás nos da tregua en su intensidad narrativa. Un auténtico hallazgo.

4 comentarios:

Pilar dijo...

Dicen que vivimos una vuelta a los temas fantásticos de terror y misterio, una suerte de huida de la realidad, tan cercana al estado propio de la adolescencia. Cine, literatura, publicidad...

supersalvajuan dijo...

Curioso, que no casual, que tras tantos inventos (más de mil patentes) TAE inventara la bombilla.

Noelia Quevedo dijo...

Me ha encantado este libro. Lo leí por tu reseña y me ha parecido muy sugerente. Está bien escrito y te lleva en volandas desde que inicias la lectura.

Rubén dijo...

Gracias, Noelia. Es un motivo de felicidad pensar que he actuado como puente entre la obra y tú. Un beso