domingo, 15 de noviembre de 2009

No digas que estás solo



Cuando Ángel Ramírez, director de proyectos de TVE2, convoca a dos de sus becarios (Alberto y Begoña) a su despacho y les comunica que cuenta con ellos para elaborar un amplio reportaje sobre el pueblo de Cotela (una población perdida en el Pirineo aragonés), los dos jóvenes experimentan una gran alegría, porque les da la impresión de que esta oportunidad servirá para ganar confianza en el difícil mundo del periodismo televisivo. Les acompañará también Menchu, una veterana de TVE2 que, a pesar de sus notorios problemas con la bebida, cuenta con el total apoyo profesional de Ángel. La idea de éste consiste, fundamentalmente, en rodar imágenes en aquel pueblo abandonado y usarlo como metáfora de tantas y tantas poblaciones que se encuentran en las mismas condiciones en zonas limítrofes, y de las que nadie ha contado la historia (Susín, Barbenuta, Otal, Espierre, Berbusa...). Lo que ignoran los protagonistas es que este pequeño pueblecito arrastra una larga historia de maldiciones, muertes y desgracias desde que allí fue asesinado el joven Luis Ángel Cepeda Balaguer, un adolescente con problemas físicos que era objeto de burlas por parte de sus compañeros y que murió despeñado. Nada más llegar a Cotela, Alberto y Ángel comenzarán a darse cuenta de que se escuchan ruidos más bien misteriosos, voces anómalas (Ángel llega a grabar lo que entiende que es una psicofonía), objetos que se caen sin aparente intervención humana, sombras que palpitan aquí y allá... En un instante de lucidez, Ángel pronunciará una frase que provoca escalofríos en sus acompañantes: ‘Cotela tiene alma, un alma asesina’ (página 77). El viento enloquecedor y la nieve constante, que no cesan de abatirse sobre las calles y los viejos edificios del pueblo, añaden su toque macabro a la escena... En medio de ese terror, aparece un hombre llamado Cipriano, antiguo médico de Cotela, que les dice que conoció a Luis Ángel y que mantuvo con él una buena amistad. A partir de ese instante, los acontecimientos van a adquirir un giro cada vez más veloz: Menchu ha de ausentarse porque la llaman por teléfono para decirle que su madre se encuentra con problemas graves de salud, aumentan los ruidos inquietantes del entorno (los protagonistas llegan a escuchar la frase ‘Los tres asesinos moriréis. No quedaréis ninguno’, página 110), etc. Y las cosas llegarán a un punto de tensión casi insoportable cuando Alberto y Begoña descubran que el gato de Menchu sigue en la casa, y que eso sólo puede significar una cosa: que su compañera no se ha ido a ningún sitio. En efecto, un poco después terminarán por descubrir su teléfono móvil... sin ninguna llamada en él. Esta apasionante novela de ambiente pirenaico atrapa a los lectores, que se ven sometidos en sus páginas a un continuo aluvión de sorpresas, sustos y enigmas, y les hace reflexionar sobre los límites del rencor, la misericordia con el prójimo... y el pánico que puede provocar una buena guadaña, cuando avanza en medio de la ventisca. Una narración sencillamente estupenda.

8 comentarios:

Clares dijo...

¿Recomendable para jóvenes (o sea, para nuestros discípulos o lo que sean) o también para adultos?

Rubén dijo...

Puede gustar y convencer a cualquiera, porque consigue una auténtica atmósfera (eso tan difícil de lograr en un libro, sea del género que sea). Llegas a experimentar la claustrofobia del paisaje nevado, en un pueblo perdido de montaña.

Leandro dijo...

Con ocasión de tu reseña sobre Bel: Amor más allá de la muerte (26 de octubre de 2009) pasó por aquí un tal Thornton, y te dijo que sí, que adelante, que debías destripar el argumento del libro que comentas (sic), porque eso le otorga seriedad a tu trabajo. Veo que le has hecho mucho más caso que a mí. Estoy muy ofendido

supersalvajuan dijo...

Se me ha erizado el brazo entero. Da miedo!!!

Rubén dijo...

Leandro, jajajaja. Qué va, hombre. Lo que pasa es que hay argumentos que se prestan a utilizar para provocar misterio. Y éste es uno. En todo caso, te aseguro que lo puedes leer tranquilo: no he destripado nada. Compruébalo, anda. Verás que mis "destripamientos" son más aparentes que profundos. Siempre dejo toda la chicha al lector... Aunque pueda parecer lo contrario.

Leandro dijo...

Algún día tendré que comprobarlo con alguno, sí. La lista de tareas pendientes crece de manera exponencial. Qué va a ser de mí

Noelia Quevedo dijo...

No digas que estás solo ha resultado un éxito entre mis alumnos de 3º de la ESO. Por primera vez, los alumnos se han enganchado con una lectura prescrita por el departamento. A mí, particularmente, lo que más me ha gustado es que la novela les ha hecho pensar sobre cómo el pasado nos sigue acompañando, sobre cómo nunca estamos solos.

Rubén dijo...

¡Me alegro muchísimo! A mí me pareció una obra magnética...