lunes, 10 de abril de 2017

La última jugada de José Fouché / La visita



El poder. El Poder. La vieja, turbia, imparable fascinación que ejerce sobre los seres humanos. Los tentáculos gelatinosos pero firmes con los que atenaza a sus víctimas. En este volumen que edita Francisco Gutiérrez Carbajo para el sello Cátedra, la madrileña Carmen Resino nos ofrece dos piezas teatrales en las que reflexiona, certera y hondamente, sobre los matices de esa pulsión universal.
En la primera de ellas nos sitúa en la Francia de principios del siglo XIX, en una época turbulenta que ha visto sucederse los horrores del Antiguo Régimen, los desmanes sangrientos de la Revolución, los costosos sueños imperiales napoleónicos y la confusión de un tiempo que oscila titubeante entre monarquía y república. En medio de ese marasmo se erige en protagonista José Fouché, un personaje acomodaticio que ha sabido sobrevivir a todos los vaivenes y que no se ha ahogado en ningún río, ni de agua ni de sangre (“He sido, por tanto, el único que ha servido al país por encima de banderías, mientras que los demás solo lo han hecho a una causa”, p.121). Esa actitud camaleónica le permite situarse en un punto estratégico de enorme interés: aquél que lo convierte en pieza clave para coronar al candidato Luis XVIII como nuevo soberano galo. En la negociación que se establece entonces, en ese embriagador juego del poder (“¿Existe otro más apasionante?”, p.151), Foulché utilizará sus cartas con una endiablada habilidad. Sabe que tiene enemigos que lo odian a muerte (María Teresa de Borbón), rivales que lo ven como un enojoso obstáculo para sus intereses (Talleyrand) y nobles que requieren su concurso a pesar de sentir asco por él (el barón de Vitrolles); pero es época de astucias, de pactos y de componendas, y todos se suman a la danza.
En la segunda obra del volumen seguimos en Francia, pero ha pasado algo más de un siglo. Las botas nazis han irrumpido en las calles de París y la población, humillada y ofendida, no consigue recuperarse de ese bochorno histórico. En las primeras horas del verano de 1940, el edificio de la Ópera recibe una visita por completo inesperada: el Führer se acerca hasta allí con varios de sus ayudantes (entre ellos, Albert Speer) para visitar fuera de horario sus instalaciones. Un guía que habla alemán les sirve como cicerone, pero los jerarcas nazis ignoran que ese hombre en apariencia inofensivo y que se comporta con una educación esmerada, casi servil, lleva escondida en el bolsillo una pistola.
Sirviéndose de estos dos impresionantes decorados, Carmen Resino traslada a sus lectores hasta el epicentro de una reflexión capital, con tantas derivaciones como cuadros escénicos: ¿cómo logra el poder amedrentarnos con tanta rapidez y tanta eficacia? ¿Cómo consigue convertirnos en marionetas huérfanas de vigor y de rebeldía? ¿De qué mecanismos se vale para marcar a casi todas las personas con el hierro del pánico y la obediencia?
José Fouché y Adolf Hitler (pero también sus contrafiguras Luis XVIII y el guía de la Ópera) se convierten aquí en símbolos turbios, que nos recuerdan que los seres humanos camuflamos en nuestro interior un arsenal de claroscuros y que las circunstancias pueden hacer que nos desviemos hacia la luz o hacia las tinieblas. Carmen Resino nos sirve esta lección en dos piezas dramáticas de intensa belleza terrible, que conviene leer y meditar.

2 comentarios:

La Pelipequirroja del Gato Trotero dijo...

Una recomendación exquisita Rubén y la reseña fabulosa ¿No te da la impresión que se ha perdido la valentía y el riesgo en la mayor parte de los autores de hoy? Cuando una joya así cae en tus manos es todo un regalo.

Un besito.

Ruben Castillo dijo...

A mí me han fascinado las reflexiones que esmalta sobre la oscura fuerza del Poder sobre los seres humanos. En "La visita" no puedes evitar ponerte en la piel del guía y... guau. Estremece. Gracias por estar al otro lado.