jueves, 26 de noviembre de 2009

Por favor, sea breve 2




Miguel de Unamuno le dijo una vez por carta a Sergio Fernández Larraín, con seca precisión bilbaína, que, a su juicio, cada obra que se reeditase en el futuro debería quedar reducida de extensión, a fuerza de eliminarle lo superfluo (Cartas inéditas, Rodas, Madrid, 1972). Quién sabe si nuestro escritor más energúmeno no estaba, a su forma, presagiando los microrrelatos, esos universos-Aleph donde, en apenas un puñado de líneas, ha de trasladarse al lector una emoción, una sorpresa, un chispazo de buena literatura. La escritora Clara Obligado (en tareas de timonel) y la editorial Páginas de Espuma (como generoso buque) acaban de poner en las mesas de novedades una bella antología de éstos titulada Por favor, sea breve 2, donde podemos disfrutar de extraordinarias producciones del género, y de egregios nombres que han cultivado con acierto esta parcela creativa.
Así, veremos en estas páginas cómo la fotografía casual o melancólica de alguien puede hacernos descubrir que todos viajamos por la vida sujetos a idénticas zozobras ("Daguerrotipo", de Rafael Camarasa); o descubriremos las posibilidades fundacionales de una mente herida por la diferencia, que concibe mundos donde otros, miopes, sólo advierten anécdota fungible (“Ocaso de un imperio”, de Manuel Moyano); o nos sorprenderá constatar que una sílaba, una simple sílaba de dos letras, puede otorgar con su evaporación un significado inaudito a la microhistoria (“Último cuento”, de Juan Carlos García Rey); o no tendremos más remedio que reírnos con el humor surrealista que se desprende de los golpes espasmódicos que son propinados a un frasco relleno de moscas, en un texto que encantaría a Germán Coppini (“Descansos de la escritura”, de Hipólito G. Navarro); o nos maravillará —y horrorizará— descubrir cómo una historia de dragones que arrojan fuego y extienden la devastación puede quedar condicionada y empapada de un sentido macabro, en función del título que cobije el cuento (“1936”, de Inmaculada Porcel); o nos deleitará ese texto donde todos los vocablos están encabezados con la vocal A, en un procedimiento fabuloso que hubiera encantado a Jardiel Poncela (“Palabras parcas”, de Luisa Valenzuela)... Muchas, muchas sugerencias, que van poco a poco adelgazándose (como las huellas de las gaviotas en las playas, que diría el poeta chileno) hasta llegar al microrrelato de la página 223, tan exacto como transparente. Una de las últimas entregas del volumen la firma Ángel Olgoso y no me resisto a copiarla aquí. Se trata del texto "Conjugación", que dice así: “Yo grité. Tú torturabas. Él reía. Nosotros moriremos. Vosotros envejeceréis. Ellos olvidarán”. Estremecedor. Por cierto, que del andaluz Ángel Olgoso acaba de salir, también en Páginas de Espuma, la recopilación de cuentos La máquina de languidecer. Poco voy a tardar en sacarla en este blog.

8 comentarios:

Leandro dijo...

A Germán Coppini, sí señor; me encantaba (y me encanta) esa canción, y probablemente me gustará ese cuento. El que has recogido completo, impresionante; estremece, sí, pero también da envidia. Por cierto, mira lo que encontré hace unos días en un blog vecino. Qué cosas

Leandro dijo...

A Germán Coppini, sí señor; me encantaba (y me encanta) esa canción, así que probablemente me gustará ese cuento. El que has recogido completo es magnífico; estremece, sí, pero también da envidia. Y por cierto, mira lo que encontré el otro día en un blog vecino. Qué cosas

Leandro dijo...

No sé si he enviado el anterior comentario uno o dos veces, quizá tres. Si es así, puedes eliminar los que sobren y también éste. Por una vez, no lo consideraré censura

supersalvajuan dijo...

Durase la inminencia, pero la inminencia no dura.

Clares dijo...

Lo que hubiera disrutado Gracián con este género tan conceptista y conceptual. Tiene muy buena pinta el libro. Anoto la recomendación para la lista navideña. Besos, amigo.

Chema dijo...

Enhorabuena a los autores y editores en esta seguda parte de la celebrada antología. Destacar los microrrelatos de mis paisanos Olgoso y Zapata, auténticos maestros en esto de las distancias cortas. Un saludo.

Clara Obligado dijo...

Gracias por darle un lugar al Por favor, sea breve, 2, yo también me animo a recomendarlo puesto que hacer esta antología fue a la vez un reto y un gran placer. Un abrazo breve, pero intenso, Clara Obligado

Rubén dijo...

El resultado, Clara, fue excelente sin duda. Gracias como lector.