lunes, 15 de diciembre de 2008

La frontera infinita



Deben ser muy pocos los interesados en la literatura española del siglo XX que desconozcan el nombre y la obra del gallego Celso Emilio Ferreiro. Pero como lo más popular de él fueron sus versos es probable que el grueso de esos lectores desconozcan que escribió dos libros de narrativa: “A fronteira infinda” y “A taberna do galo”. La editorial Faktoria K publicó el año pasado una traducción de esos relatos (hecha por el propio autor), que ha ilustrado Marc Taeger y que contiene once historias sumamente interesantes, donde Celso Emilio Ferreiro plasmó sus emociones del mundo del exilio. “El alcalde” nos traslada un cuento de hálito periodístico, expresionista y sinóptico, donde nos habla de un mandatario iracundo y rencoroso, que venga la muerte de su hijo fusilando a siete inocentes en Teimud; “Extraño intermedio” es la escalofriante historia de Cayetano Pérez Padrón, que es detenido y torturado salvajemente por un error, y que pondrá fin a esta ignominia tomándose un tubo de somníferos y encontrando el alivio consolador de la muerte; “El gallego Esteban” ofrece un mundo sin ley, donde la autoridad es ejercida por los que hacen del coraje un método de supervivencia; “El tímido” es la triste historia de Pablo (“Treinta años, hijo único, soltero, onanista y tímido sexual”, página 77), que inventa a Raquel y que sucumbe bajo las ruedas de un tren cuando corre hacia ella, delirante y esperanzado; “La raíz en el aire” tiene como protagonista a Silveira, quien después de una infancia difícil en Galicia se encuentra ahora trabajando para la Shell Petroleum Corporation de Maracaibo; “El filántropo” está narrado desde la perspectiva de un niño, que destroza el retrato de un tío-abuelo suyo llamado Olegario cuando la familia se entera de que éste, millonario indiano, ha donado todo su dinero y sus propiedades a instituciones benéficas; “Mi pana bulda” es el relato de un engaño y una quimera sexual, que une a un soldado honesto y lúbrico con una mujer enamorada de otro hombre... Y así hasta completar las once narraciones magníficas que forman el tomo. Celso Emilio Ferreiro, procurador de los tribunales, agente de seguros, poeta, gallego, hombre sensible y dotado de un fino sentido del humor, observador agudo de su entorno, elegante estilista, construyó en “La frontera infinita” un vademécum de desgarros y exilios que ningún buen lector debería perderse. Es una forma magnífica de que los lectores más jóvenes conozcan a uno de los escritores más completos de la literatura española del siglo XX.

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