martes, 13 de febrero de 2024

La loba gris

 


No hará falta detenerse a explicar qué es La guerra de las brujas, porque esta trilogía narrativa de Maite Carranza ha traspasado fronteras y ha bendecido a la autora con el aplauso internacional de todo tipo de públicos. La densidad de sus personajes, la irresistible solidez de su trama y la brillantez esplendorosa de su expresión literaria la han convertido en un hito novelesco de las últimas décadas. Y ahora, para completar ese panorama, la escritora barcelonesa nos ofrece una absorbente precuela titulada La loba gris (La historia de Deméter), en la que acapara todo el protagonismo la hija de Yocasta y el borracho Petros, que parece señalada por las profecías para convertirse en redentora y unificadora de todas las familias brujas. Ella posee el don que la identifica no solamente como una destacada Omar, sino también como la Loba que acabará con el reinado de las nauseabundas Odish, que se alimentan de sangre y extienden su tiranía desde hace siglos. Para ello, tendrá que absorber las enseñanzas que le van ofreciendo todas las personas de su entorno (su madre, el pope Gabriel, la ciega Briseida, Chloe, Vara), pero también depurando los aprendizajes (inversos, pero igual de valiosos) que adquiere en su vinculación con implacables enemigas como Kía o Ate.

En estas cuatrocientas páginas, los lectores y lectoras encontrarán un sinfín de atractivos: hechizos sobrecogedores, venganzas terribles, traiciones, amores condenados a no prosperar, amistades truncas, viajes por mar y tierra, retiradas estratégicas, secretos que deben morir dentro del corazón, planes suicidas, diosas llenas de veneno, rencores enquistados y fidelidades inquebrantables. Pero ese conjunto de imanes novelescos no nos debe despistar de otras lecciones notables que el libro nos suministra: por ejemplo, el gran vigor con el que reivindica el papel de las mujeres en la historia de la humanidad, sufridoras de una larga preterición por la miopía de los varones; por ejemplo, la enérgica búsqueda de la identidad, que las principales protagonistas deberán acometer en el transcurso de sus vidas (“Hace tanto tiempo que intento ser como los demás quieren que sea que no me he preguntado cómo quiero ser yo misma”, murmura Ina en la página 291); por ejemplo, la importancia vertebral del amor, de la solidaridad, de la justicia, que llena de agua fresca el corazón de las Omar durante la obra.

Léala el público juvenil, pero también léala el público adulto, sin distinciones de sexo. La loba gris seduce y enseña, ameniza y enriquece, distrae y concentra: es la marca de los grandes libros.

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