jueves, 7 de mayo de 2026

Antología y Poemas del suburbio

 


Yo tenía ocho años. Tal vez nueve. Y en televisión veía a una mujer que recitaba versos y ponía voces peculiares en el programa Un globo, dos globos, tres globos. Luego, cuando tenía unos veinte años, vi a los humoristas de Martes y Trece imitando a esa misma mujer y la hacían referirse de forma jocosa a su gata Chundarata. Posiblemente por esas escenas coloqué durante mucho tiempo (demasiado tiempo) a la madrileña Gloria Fuertes en el grupo de la “literatura infantil”. Tampoco contribuyó a variar la imagen una antología de poemas que compré para mis hijos pequeños, donde la mayor parte de las composiciones se centraban en rimas facilonas y tontucias, levemente apayasadas.

Pero como el niño no dicta lo que tiene que pensar el adulto, he aquí que recorro con felicidad y aplauso las páginas de Antología y Poemas del suburbio. En el primer bloque descubro preciosos textos donde nos habla de su infancia (“Nota biográfica” o “Nací en una buhardilla”); reflexiones sobre la mejor forma (y el mejor sitio) para encontrar a Dios (“Un hombre pregunta”); un bonito homenaje a la ciudad de Guadalajara; un estupendo padrenuestro laico, que recuerdo haber leído en alguna antología (“Oración”); o una composición donde define con bellas fórmulas cada mes del año (“Los meses”). Cómo no subrayar de forma enérgica esa composición (“No perdamos el tiempo”) en la que pide que el poeta se deje ya de lirios y amaneceres y se implique con quienes sufren (“No decir lo íntimo, sino cantar al corro, / no cantar a la luz, no cantar a la novia, / no escribir unas décimas, no fabricar sonetos. / Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso, / gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo / debajo de las latas con lo puesto y aullando, / y madres que a sus hijos no peinan a diario, / y padres que madrugan y no van al teatro”); o esa otra donde reivindica la necesidad de la alegría (“¿Quién dijo que la melancolía es elegante? / Quitaos esa máscara de tristeza, / siempre hay motivo para cantar, / para alabar el santísimo misterio / no seamos cobardes, / corramos a decírselo a quien sea, / siempre hay alguien que amamos y nos ama”).

Poeta interesante, hija de un bedel y una costurera (que jamás alentaron su afición por la literatura), Gloria Fuertes se ha ganado mi admiración con estas páginas. Mi cariño de niño “globero” ya lo tenía desde hace décadas. Buscaré más obras suyas.

No hay comentarios: