viernes, 3 de abril de 2026

Salabrio y la pandilla del Cabo


 

Mi tía Esperanza era mi madrina y, además, la responsable de la biblioteca que ahora lleva el nombre de Almudena Grandes, en Blanca. Así que, sin hipérboles, puedo asegurar que pasé la mitad de mi infancia rodeado de libros. Primero, como es obvio, fueron los tebeos; y después llegaron los libros de Enid Blyton, con la serie Los Cinco y, algo más tarde, con Los siete Secretos. Tal vez por ese sustrato narrativo, descubrir la novela Salabrio y la pandilla del Cabo, de María Pilar Conn (Cuadranta, 2025) me ha devuelto al universo divertido, misterioso y envidiable de los niños investigadores, que aprovechan el verano para resolver casos enigmáticos. Sus tres protagonistas son Javier (que come como una lima), Pedro (hijo de unos hosteleros de Cabo de Palos) y Vicenta (“Pecas”, sobrina de un científico que veranea en la zona), quienes descubren desde el principio no solamente las afinidades que les unen, sino también la necesidad de unir fuerzas para enfrentarse a los extraños sucesos que parecen empeñados en invadir sus vidas: una pareja que consulta mapas antiguos y que no duda en perseguirlos; la leyenda de un monstruo marino, del que todo el mundo habla en privado pero que se niegan a reconocer en público; un hombre con la cara atravesada por una espeluznante cicatriz; alguna pistola amenazante; túneles que recorren el pueblo de forma subterránea y que conectan sitios insospechados; la vieja historia del naufragio del Sirio (que se produjo en 1906), con el enigma de sus abundantes joyas desaparecidas; unos fantasmas de monjas ahogadas que recorren los acantilados en ciertas noches… Imposible no sentirse atrapados por ese cúmulo de imanes narrativos.

Yo se la he leído a mi hijo pequeño durante varias noches y ha quedado prendido de sus líneas: asustado con las apariciones de Salabrio; sonriente con las bromas gastronómicas de Javier; intrigado por el misterio que rodea las investigaciones militares de don Fernando; conmovido por la secuencia final. No sé si en la mente de la autora está germinando ya la idea de continuar con estos personajes para un futuro libro. Ojalá que sea así.

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