domingo, 24 de mayo de 2026

El Club Fungoide

 


Ignoro si conocen ustedes el relato Enoch Soames, escrito por Max Beerbohm, del que hablaban maravillas Roberto Bolaño y, antes, Jorge Luis Borges. Si es así, la lectura de El Club Fungoide les va a provocar unas enormes ganas de volver a él, porque en estas páginas del gaditano Salva Menéndez todo gira alrededor de la fascinación y del embrujo generados por el cuento del londinense. Resumamos en pocas líneas, sin incurrir en la grosería del destripe: el protagonista descubre, en una librería de segunda mano, un ejemplar del texto de Beerbohm y, después de leerlo, implica a sus amigos en el proyecto de escribir un volumen de unas cien páginas donde se reúnan sus poemas de admiración y aplauso, para abrillantar la gloria, algo olvidada, de Soames. Pero el asunto cobrará otras dimensiones, entre el humor y el pavor, cuando reciban una oferta del Diablo para volver al siglo XIX y poder conocer personalmente al escritor y caricaturista británico. No les digo más. No puedo decirles más, sin estropear las peripecias, fantasías, sonrisas y estremecimientos de este volumen editado por el sello Aliar. Pero eso sí, estoy en condiciones de asegurar que pocas veces (acaso ninguna) he leído tan amplias y detalladas reflexiones sobre la incomunicación de los seres humanos, sobre el secreto de la auténtica felicidad, sobre el éxito y el fracaso literarios o sobre la ambición humana, sobre el poder de la familia y la amistad, como en este libro.

Salva Menéndez sabe bien (sabe muy bien) lo que está haciendo, y lo condensa en palabras tan poéticas como exactas, así que elegir El Club Fungoide implica optar por la sensibilidad, la inteligencia y la sensatez narrativa. Uno de los personajes que adquieren más volumen en la zona final de la novela (María), nos dice esto en la página 118: “Leer lo que todos leen es popular. No me gusta esa idea de limitar la lectura a lo conocido, aunque tenga garantía de buena. Me gusta el riesgo de lo raro. La exploración de quienes no tienen notoriedad. Se encuentran algunas joyas”. ¿Por qué no prueban con este libro? Quizá sea para ustedes una de esas joyas.

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