Es
muy complicado explicar de qué va este libro. Posiblemente de todo y de
nada. Vidas pequeñitas, vidas como la tuya y la mía. Fragmentos que parecen
nimios, pero que constituyen la médula de lo que somos. Rupturas sentimentales
nada grandilocuentes, pero sí irreversibles (“Arañas e insectos”); chicas que
viajan en coche hacia Burdeos (“El bikini bordelés”); los lánguidos efluvios de
un amor adolescente, que quedó clausurado, aunque no olvidado, hace años (“Dos
canciones”); las peculiaridades de un matrimonio que se sostiene en apariencia,
aunque él ame a otra mujer (“El ultraligero”); esa madre que consuela a su modo
la ruptura sentimental que acaba de sufrir su hija (“Apotheke”); la muchacha
que se corta su espléndida melena como único posible gesto de amor por su amiga
lesbiana (“Sólo ella me llamaba Katy”); una mujer que se enfrenta con tristeza
al paso de los años (“Señorita”).
Todos
los personajes y todas las situaciones (las que he resumido y las que dejo para
que ustedes descubran por sí mismos) pertenecen inequívocamente al ancho
territorio de la normalidad, allí donde cualquiera puede reconocerse. Y la gran
virtud que exhibe la oscense Cristina Grande consiste en convertir esas escenas
cotidianas, esos sentimientos tan comunes, en literatura hermosa y cercana, en
páginas que nos tocan el corazón y nos emocionan, porque sentimos que hablan de
nosotros, de nosotras, de ti.
Un libro espléndido, que se merece todos los aplausos.

Asuntos interesantes los que tratan los relatos de este libro, Rubén. No me disgustaría darle una lectura a alguno de ellos.
ResponderEliminarUn abrazo