domingo, 7 de octubre de 2018

Ejecutar a Otto Maier




Advertir que los sueños de juventud “pels carres s´han perdut” (como indicaba Joan Manuel Serrat en una de sus canciones más emblemáticas) implica siempre una elevada dosis de amargura, porque nos obliga a inclinar la frente con la sensación tristísima de que hemos malgastado esfuerzos, ilusiones y esperanzas. Les ocurre, en la última novela de Paco López Mengual, a dos de sus principales protagonistas, Leandro y Carola. Él es un joven librero que mantiene unas ideas revolucionarias muy vigorosas y acendradas, que lo llevan a frecuentar reuniones políticas clandestinas, participar en manifestaciones y adentrarse en lecturas comunistas que le sirven como savia y como esqueleto ideológico. Ella es una estudiante burguesa que, refractaria al pensamiento tradicional de su familia, se va interesando cada vez más por las ideas izquierdistas que circulan por la España de mediados de los setenta.
Y entre ambos, como una bisagra enérgica, se instalará pronto Luchino, al que Leandro conoció durante su permanencia en la Prisión Provincial de Murcia en el año 1974 y que, nada más salir, confiesa a los dos muchachos su proyecto más ambicioso y más impactante: acabar con la vida de Otto Maier, que vive su vejez en la zona del Campo de San Juan (en el límite entre Murcia y Albacete) y que, en realidad, es un importante jerarca nazi. Leandro, enardecido tras conocer la identidad secreta del anciano alemán, solicita ser quien empuñe el arma que ponga fin a su vida. Pero pronto descubrirá que casi nada es tan sencillo como nos lo pintan las personas que pretenden utilizarnos para sus fines; y tendrá que vivir el resto de su vida con esa amargura contaminando su corazón.
Afirmar que esta novela trata sobre la muerte de las ilusiones se me antoja inexacto: más bien me parece una reflexión sobre el asesinato (premeditado y cruel) de las ilusiones, sobre el poder que tienen algunas personas e instituciones para pisotear los sueños ajenos o para manipularlos a su antojo, transformándolos de arco iris en ceniza. De tal modo que se sale de sus páginas con una tristeza y con una impotencia irreparables, que nos encharcan el estómago.
Paco López Mengual, mirando hacia atrás, nos previene sobre las frustraciones que podríamos estar alimentando para el futuro.

1 comentario:

La Pelipequirroja del Gato Trotero dijo...

Tú parrafo final me parece demoledor y visionario 😥
Me lo llevo.

Besitos 💋💋💋