lunes, 11 de junio de 2018

Fernando Savater: El arte de vivir




La figura de Fernando Savater siempre me ha llamado la atención, tanto por sus valientes actitudes cívicas como por la elegancia de su prosa, que he disfrutado en media docena de libros. Así que cuando cayó en mis manos este volumen de entrevistas con Juan Arias sospeché que podría interesarme. Y así ha sido. En sus páginas, Savater va respondiendo con inteligencia, con referencias cultas y con análisis lúcidos a las diversas cuestiones que el periodista va poniendo ante él. No estoy de acuerdo con todo lo que dice (faltaría más), pero me quito el sombrero ante una persona que no se arredra a la hora de defender con honestidad y con rigor sus ideas.
Así, y por ofrecer un esquemático florilegio de sus intervenciones, Savater explica que en su opinión “se está formando a gente que va a tener serios problemas para soportar su ocio” (p.25); que la educación tiene que permitir a los ciudadanos comprender que “el mundo interior tiene que ir acumulando su propia riqueza” (p.27); que probablemente el mito del más allá proviene en buena medida del mundo del sueño (“Si no soñásemos, a lo mejor no se nos hubiese ocurrido jamás. La idea de que al caer dormidos empieza otra vida en sueños nos hace pensar que cuando vemos a un muerto, que parece de algún modo un hombre dormido, está también soñando algo”, p.78); que la repugnancia por la violencia física no está reñida con la estima por los cuerpos policiales (“A mí no me gustan las armas pero precisamente por eso agradezco que el Estado tenga un cuerpo de policía para que yo no tenga que llevar pistola”, p.95); que la cultura constituye una coraza contra la muerte (“El hombre ha montado una negación de la muerte porque sabe que va a morir. Insisto, los animales no tienen cultura porque no saben que van a morir y no la necesitan. La cultura es nuestra prótesis de inmortalidad”, p.121); o que la soledad puede ser un oasis de dicha (“Una persona que se encierra en su casa rodeada de libros escritos por otros o escuchando música, pensando cosas en diálogo con otros no está sola. Está sola de la vecina que no viene a darle la lata, pero está en compañía”, p.146).
Y no me resisto a copiar dos de las citas que Savater utiliza en sus respuestas. Ambas son de Schopenhauer: “El dilema humano es que hay que elegir entre la soledad y la ordinariez” / “La capacidad mental de una persona es inversamente proporcional a la capacidad de ruido que soporta”.
Feliz de haber leído este libro.

1 comentario:

La Pelipequirroja del Gato Trotero dijo...

Cómo lo diría...¡Le tengo manía a Sabater! Pues ya está dicho...🙄

Besitos 💋💋💋