viernes, 3 de noviembre de 2017

El político



Yerrará quien, engañado por el título resumido de este volumen (El político), se aproxime a sus páginas imaginando que encontrará en ellas un manual de rango sociológico o filosófico. Cuando pase la cubierta y llegue a la portada descubrirá que el marbete auténtico y completo de la obra es El político don Fernando el Católico, un tratado panegírico que Baltasar Gracián compuso en 1640 y que, leído casi cuatrocientos años después, ha perdido casi por entero su atractivo intelectual y ha visto erosionadas sus magras virtudes estilísticas.
Nos dice el jesuita zaragozano que, a su entender, “fundó Fernando la mayor monarquía hasta hoy en religión, gobierno, valor, estados y riquezas” y que eso lo convirtió en “el mayor rey hasta hoy”. Con morosidad y deleite, nos va glosando sus infinitas virtudes, tanto en los aspectos militares como administrativos, tanto en sus primores anímicos como en sus sapiencias legislativas. Y llega a redactar un párrafo que hoy no puede ser leído sin notable bochorno: “Más célebre hizo a Fernando el haber fundado el integérrimo, el celador, el Sacro Tribunal de la Inquisición, que por haber establecido su monarquía. Y ganó más con haber echado de España a los judíos que con haberla hecho señora de tantas naciones”.

En suma, un panegírico guiado por la roña del servilismo y redactado con una prosa que deja bastante que desear. Literalmente olvidable.

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