jueves, 1 de junio de 2017

El bazar de los malos sueños



Cada vez que Stephen King ofrece un nuevo libro a la imprenta se produce una auténtica conmoción a nivel mundial, porque son millones los lectores que se interesan por el tomo y se abalanzan sobre él para devorarlo. Está ocurriendo también, como no podía ser de otra forma, con la colección de relatos titulada El bazar de los malos sueños, que Carlos Milla Soler ha traducido en España para el sello Plaza & Janés.
Se trata de un volumen de más de seiscientas páginas, encuadernado con tapa dura, en el que el escritor de Portland nos ofrece una veintena de cuentos de espléndida factura, precedido cada uno de ellos con unas palabras explicativas sobre su génesis, sus anécdotas o su evolución literaria. Son tantos los detalles que podrían comentarse de esta obra que se impone un ejercicio de constricción, para dejarlo en unas dimensiones razonables... En primer lugar, habría que referirse a la amplitud del arco temático que presenta el libro. Que ningún lector piense que habrá de encontrarse aquí con relatos “de terror”. Los hay, y excelentes, cómo no. Pero King nos presenta también varias situaciones cotidianas donde aparecen muertes súbitas (“Premium Harmony”), incidentes automovilísticos que se van complicando (“Batman y Robin tienen un altercado”), historias de nombres que aparecen escritos en montículos de arena (“La duna”), proposiciones deshonestas que consiguen revolucionar el ánimo de los protagonistas (“La moral”), la adquisición de un kindle que permite acceder a infinitos mundos paralelos (“Ur”), las últimas horas de dos supervivientes en un holocausto nuclear (“Trueno en verano”) e incluso aventuras pirotécnicas en las que domina un hilarante crescendo de humor (“Fuegos artificiales en estado de ebriedad”)... En segundo lugar, hay que apresurarse a añadir que los lectores más aficionados al horror no saldrán defraudados del volumen: Stephen King reserva para ellos una serie de historias macabras donde no faltan coches inquietantes (“Área 81”), criaturas diabólicas (“Niño malo”), algún esposo trastornado (“No anda fina”), exorcismos que ponen los pelos de punta (“El diosecillo verde del sufrimiento”), crímenes atroces contemplados con absoluta impotencia (“Ese autobús es otro mundo”) o aprendices de periodista que descubren un poder aterrador en las notas funerales que redactan (“Necros”)... Y en tercer lugar, las introducciones. El escritor de Maine no se limita a redactar textos de presentación al uso (académicos o cronológicos), sino que compone piezas donde el humor, el intimismo, la naturalidad y la charla con sus lectores los llena de vida, de frescura, de encanto...

Un libro, pues, espléndido, que no va a defraudar a nadie: ni a los incondicionales del maestro ni a quienes se acerquen por vez primera a sus páginas. Para todos tiene su dosis de seducción, de magia y de literatura. Un auténtico crack.

2 comentarios:

La Pelipequirroja del Gato Trotero dijo...

Fui muy seguidora de King, mucho, veranos leyendo sus libros mientras todo el mundo se echaba la siesta...me hago mayor.
Este es el King menos King de todos, más de película de Bergman que de terror a lo matanza de Texas.

Un besito.

Beatriz Olivenza dijo...

Lo has conseguido una vez más: tu reseña ha despertado mi curiosidad y me he hecho con el libro. He leído los tres primeros relatos y son estupendos. Gracias por abrirme posibilidades de lectura que no había barajado.