miércoles, 21 de octubre de 2009

El relámpago inmóvil





Pocas cosas tiene ya que demostrar (probablemente ninguna) el narrador Pedro García Montalvo, nacido en Murcia en 1951, autor de ensayos, cuentos y novelas, al que han publicado en editoriales exquisitas (Seix Barral o Pre-Textos) y al que se le ha rendido incluso un colofón universitario de gran interés, como es la tesis doctoral que Pascual García le ha dedicado a su obra. Ahora, el importante sello Destino, que ya promocionó su anterior novela (Retrato de dos hermanas, 2004), acaba de lanzar su última producción: El relámpago inmóvil. Se trata de una historia de enorme solidez ambiental y psicológica, construida con la pericia a la que su autor nos tiene acostumbrados, y donde entran en juego pasiones como el amor, la venganza, el odio, la soledad, el abatimiento o la desorientación. Adrián e Inma forman una pareja a la que todo parece sonreírles: gozan de una posición económica más que privilegiada (ella es cirujana cardíaca y él es hijo del senador Mateo Salazar), tienen dos hijas encantadoras (María, de 10 años, y Cheli, de 6) y su círculo de amistades está formado por parejas que comparten su status. El cielo no tiene nubes, y las baldosas amarillas que formaban el camino de “El mago de Oz” brillan bajo sus pies. Pero un episodio tan terrible como aciago va a destrozar la calma de esa laguna que constituye sus vidas: María y Cheli van a morir en un accidente, dejando a sus padres, como diría Luis Rosales, huérfanos de hijos. No obstante, ese dolor se verá incrementado por las asechanzas de Cecilio Toval, un septuagenario que le tiene jurado odio eterno a la familia Salazar desde que el viejo senador denunciara las prácticas inmobiliarias turbulentas de los Toval y sumiese a la familia en el deshonor. El implacable Cecilio, dueño de poderosos resortes en el mundo económico y político, no vacilará a la hora de golpear donde más duele. Y ni siquiera el momento doloroso que viven los Salazar, con la muerte de las dos niñas, impedirá su venganza. Dedicados a la dolorosa ingeniería de la supervivencia, ni Mateo, ni Adrián, ni Inma, advierten la oleada de fango que Cecilio planea verter sobre ellos utilizando a la pelirroja Gemma, antigua novia de Adrián. Una foto donde se los ve a ambos cogidos de la mano en fecha reciente (estando ya casado con Inma, y con sus hijas recién fallecidas) le servirá como arma... Pero es probable que lo más importante de esta novela no sea la trama argumental, siendo como es poderosa y atractiva, sino el análisis que Pedro García Montalvo elabora sobre el alma de sus personajes. Ávido indagador del espíritu humano, el novelista nos disecciona los sueños de sus protagonistas, nos expone sus flaquezas, nos muestra sus angustias y sus esperanzas y nos traza unos “mapas interiores” de inigualable solidez. En un ciclo de charlas que, alrededor de su persona y de su obra, se celebró en el Aula de la CAM en 2007, intelectuales de la talla de Francisco Javier Díez de Revenga, José María Pozuelo Yvancos, Santiago Delgado o el propio Pascual García analizaron la importancia de García Montalvo en el marco de la actual narrativa murciana. Hoy se puede afirmar, sin temor a la hipérbole, que El relámpago inmóvil supone un escalón más (un escalón muy alto y muy firme) en la escalera de su consagración absoluta.

8 comentarios:

Clares dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Rubén. Es algo así como lo que yo dije acerca de que es un paso más en la creación del mundo literario y reflexivo de Pedro. Creo que ´tu crítica le agradará mucho. La novela es muy hermosa.

Leandro dijo...

Y van dos. Habrá que leerla

supersalvajuan dijo...

Es que lo de perder hijos tiene que ser jodido. La de Dios.

Thornton dijo...

Clares, no encuentro ninguna similitud entre tu comentario a vuela pluma en "Asuntos Propios" sobre esta novela y el que hace Rubén. Tú transmites una emoción y un amor hacia la obra de Pedro que Rubén ni lo roza. Un críco que considera un clásico a J.M. de Pradan y no reconoce como tal a García Montalvo. poco tiene que ver contigo. Un saludo

Rubén dijo...

No he leído a nadie apellidado Pradan. Debe de ser una confusión.

Thornton dijo...

Tengo los dedos muy gordos y el ordenador pequeñito, escribiré muy despacio para no equivocarme. En mi anterior comentario deben hacerse las siguientes correcciones:Donde digo crico quiero decir crítico. Donde digo Pradan quiero decir Prada.
Felicidades por tu reciente publicación.Si no soy mal recibido me gustaría participar en tu interesante blog. Un saludo

Rubén dijo...

Thornton: Eres perfectamente recibido. Mil gracias por visitar esta página. Y que conste que mi perplejidad por "Pradan" no era un comentario burlón: de verdad es que no atinaba con el nombre al que te referías. Mis disculpas si he sido mal interpretado. Prada me parece un auténtico fuera de serie desde el punto de vista literario; Pedro García Montalvo, también. Y me enorgullezco de considerarme admirador de Pedro. Me alegra ver que compartimos esta pasión literaria. Un abrazo, y seguimos en contacto.

Culturajos dijo...

Felicidades a Pedro. Iré a buscar su nueva novela en breve. Es él, sobre todo sus cuentos, los que me siguen perturbando. Lo he visto varias veces en Murcia, sentado en una terraza, siempre solo y me da miedo acercarme y saludarlo. Hace unos días nos cruzamos en el tren de vuelta desde Madrid a Murcia. La misma inquietud. Su mirada. Esas gafas. Esa forma de mirar el mundo. Después pensé en La primera en viaje hacia el invierno y me sentí más tranquilo. Alejé la persona y acerqué al escritor. Me siento mejor en la distancia del papel. Y sobre todo: admiro su obra.

Gracias por ponerlo sobre la mesa, Rubén