martes 30 de junio de 2009

Tanta gente sola



Soy, desde hace años, lector fervoroso de Juan Bonilla, no habré de negarlo. Me gustan sus novelas, me gustan sus relatos, me gustan sus poemas. Y en cada aproximación que realizo a sus nuevas obras encuentro siempre motivos para reavivar mi fervor. Hace pocos días la editorial Seix Barral ha puesto en las mesas de novedades su colección de relatos “Tanta gente sola”, nueve propuestas donde el humor, el ingenio y la reflexión se abrazan en páginas memorables, y donde una serie de personajes y acciones se van cruzando e incluso saltan de cuento a cuento: el poeta que es invitado para que lea algunas de sus composiciones en una despedida de soltera; el mediocre desoficiado que se enfrasca ante el televisor para intentar vencer al concursante de ‘Cifras y letras’; el niño que pergeña estrategias para hacerse con el cromo de Boronat (el único que le falta para completar su álbum de futbolistas); el chico que trata por todos los medios de batir algún récord mundial para que lo incluyan en el Guinness, entre la displicencia de su padre y el desdén burlón de sus amigos (y al que acaban homologando con el curioso rótulo de “la persona que más récords ha intentado batir en vano”); el muchacho que intenta sosegar el ánimo de un primo suyo, con la ayuda inestimable de un cuento de Borges; los celos obsesivos de un hombre que acaba perdiendo a su pareja por jugar en terreno peligroso; un singular experimento televisivo, donde se organiza un reality alrededor de una adolescente que pretende suicidarse... Se trata siempre de seres que, como la Eleanor Rigby de la canción de los Beatles, pasean su soledad entre las brumas de la multitud, sin que nadie (o prácticamente nadie) se fije en ellos. Náufragos urbanos, islas en medio del asfalto, gritos que no interesa escuchar porque perturban la aparente quietud equilibrada del entorno... En suma, historias donde la poderosa armazón argumental, el ingenio y la pericia literaria de Juan Bonilla se unen para legarnos unas páginas formidables.

4 comentarios:

Clares dijo...

A ti lo que te pasa es que eres un lector compulsivo... Qué disparate, nene, cómo lees, y te lo digo yo, que llevo ya tres en una semana, incluida tu novela, que ya le haré una entradica para comentarla.
Éste me lo apunto. Besicos, que me voy al campo ya, a ver si te pillo con las lecuras.

supersalvajuan dijo...

Y al concierto de Eleanor Rigby no fue nadie. Joder, menudo sermón tuvo que hacer el cura.

Paul Spleen dijo...

Seguramente soy una de las pocas personas a las que Nadie conoce a nadie les pareció interesantísima. Bien por Bonilla.

Rubén Castillo dijo...

También a mí me lo pareció. Desde la primera frase. Es un fabulador prodigioso, este hombre.