miércoles, 28 de enero de 2009

Obra completa en verso



José Antonio Muñoz Rojas (Antequera, 1909) es un poeta hondo, sabio, de palabras meditadísimas, que ha ido asperjando sus versos con emoción sacra. Desde que publicara sus Versos del retorno al cumplir los veinte años, sus poemas han ido decantándose con belleza lenta de miel o de estalactita. Ahora, cuando esa obra parece definitivamente cerrada, en su plenitud, la editorial Pre-Textos acaba de lanzar un volumen donde recopila todos sus versos, en un volumen de más de cuatrocientas páginas, manejable y hermoso.
Ahí podemos encontrar sus homenajes iniciales a Aleixandre, García Lorca o Antonio Machado («Lo que importa únicamente, caminante, es caminar», p.38); aquellas otras líneas donde el amor se nos presenta como fuerza impulsora, con visos de asignatura doble, táctil y verbal («La geografía la estudiaremos en tu cuerpo, y la geometría en tus palabras», p.71); esos deliciosos sonetos, tan bien construidos y de tanta gracia flexible, como los que se cobijan bajo los títulos de A tus manos o El cristo de Velázquez; o esa maravilla poética que son los cantos dedicados a Rosa (que experimentaron ampliaciones y refundiciones a lo largo del tiempo, siempre para mejorar).
Enamorado de los ambientes rurales, José Antonio Muñoz Rojas nos habla con éxtasis de los caseríos, de los pastores, de las flores, de los aldeanos, de las fuentes, de los chopos, de los olivos y de los amaneceres, que se funden en una atmósfera serena, luminosa, plácida, para que el poeta puede seguir notando en su interior la música del alma y el aliento de Dios. De ahí que, exaltado, nos susurre al oído: «Qué hermoso nacer para esto que nacemos» (p.103). En ese punto podemos advertir la condición del poeta, que se aleja de todo tipo de barroquismos y de infatuaciones para refugiarse en la sencillez de la contemplación pura: la del paisaje que lo rodea, estímulo suficiente para que se inflame su vena poética. Eso no le impide, como es lógico, seguir cantando a sus autores predilectos (ahí están para demostrarlo sus retratos de Miguel Hernández, Leopoldo Panero o Dámaso Alonso). Y tampoco le impide mostrarse arriesgado desde el punto de vista formal, en poemas tan valerosos como ese Homenaje que figura en la página 362, donde los encabalgamientos tienen un brío desacostumbrado.
Un volumen, por tanto, donde se nos muestra una trayectoria poética de gran magnitud, tan enérgica como valiosa, que se completa con un ameno Glosario del mundo del campo y unas Notas, que ayudan a situar al poeta en su espacio y en su tiempo. La editorial Pre-Textos, nuevamente, ha hecho un trabajo primoroso, y los aficionados a la buena poesía nos sentimos felices de aplaudirlo.

2 comentarios:

Julian Montesinos dijo...

Estimado Rubén:
Me alegra que nos informes de la publicación de este bello volumen y que de paso tiendas sobre la poesía tu mirada crítica y luminosa.Te leo con gusto. Saludos desde Elche, la ciudad de las palameras.
Julián.

Rubén dijo...

Qué alegría, descubrirte aquí, después de tanto tiempo, Julián. Un abrazo, poeta (y amigo)